España es un país que ha tendido la mano a Honduras, no sólo durante el Mitch, momento fundamental para decir "presente" de palabra y obra, sino perdonándole en el 2007 la suma generosa de 135 millones de euros. Es un gesto solidario que purga, sin ser directamente ese el propósito, los excesos del pasado colonizador y que viene a expresar las bondades de una nación a la cual le se ha criticado por su pasado histórico. España ha pagado con un bien, humanismo, solidaridad, dinero abundante y acogida inmigratoria, los extravíos de forajidos, presos y piratas del pasado.