Fue sincero y directo en su confesión. Con sólo 20 años, Elías Lagos Colindres no mostró mayor remordimiento al reconocer que entre la noche del martes y la madrugada de ayer asesinó a ocho personas, entre ellas a sus padres adoptivos y los dos hijos de la pareja, y dejó herida a otra menor de la familia que lo acogía desde hacía cerca de siete años, según parientes de las víctimas.