Honduras
El mejor regalo del Día de la Madre que recibió la joven Amy Sulix Valle fue volver a tener en sus brazos a su bebito Jayson Bertín Zúniga Valle, de apenas dos meses de edad, que una mujer le había robado hace veinte días.
El calvario de esta joven madre comenzó el pasado 22 de abril, cuando salía de consulta del hospital Materno Infantil. Con su bebé en brazos se dirigió a una cafetería a tomar sus alimentos. Allí se le acercó una mujer, la que se mostró muy amistosa y hasta se ofreció a cargar el recién nacido mientras ella comía.
Cuando se había ganado su confianza, la malintencionada mujer le arrojó una sustancia a Amy que la hizo perder la noción del tiempo, y cuando logró recuperarse la mujer había desaparecido junto con su hijo.
Desesperada buscó por todos lados, pero ya no había rastros de la mujer ni del bebé. Sin embargo, Amy comenzó una lucha por encontrar a su bebé. Acudió a todos los medios de comunicación, y tras veinte días de una desesperada e incansable búsqueda, recibió información de unos vecinos de Juticalpa, Olancho, sobre el paradero de un bebé con las características del recién nacido desaparecido.
La inspectora Fátima Ulloa, de la Dirección Nacional de Investigación Criminal, quien encabezó las investigaciones, se trasladó a esa localidad y tras un allanamiento en una casa de la colonia Las Acacias de esa ciudad se dio con el paradero del pequeño Jayson, quien estaba en poder de una mujer identificada como Marlen Herrera Ávila, de 22 años.
Al ser capturada, la mujer confesó que ella había perdido a su hijo en el mes de marzo, después de permanecer interno desde el dos de febrero, fecha en que había nacido.
Al parecer, decidió robar al bebé para poder sacarle dinero al padre de su hijo fallecido. Sin embargo, lo anterior está sujeto a investigación debido a que se desconoce el paradero del cadáver del recién nacido.
El reencuentro
Ayer en horas de la mañana, el pequeño Jayson fue trasladado a la capital donde se reencontró con su madre.
El escenario fue una sala de la Jefatura Metropolitana. Amy caminaba de un lado a otro con una sonrisa nerviosa y temblaba de emoción. Apareció la inspectora Ulloa con el bebé en brazos y el corazón de Amy casi se paralizó, allí estaba su más preciado tesoro.
