Costa Rica
Un accidente aéreo ocurrido ayer en la mañana en la provincia de Limón, en el Caribe costarricense, dejó como resultado la muerte de dos pilotos, incluyendo un hondureño que se dedicaban a la fumigación de plantaciones de banano.
En el accidente que sucedió alrededor de las 5:20 de la mañana en una finca bananera de Cariari, Pococí, Limón, fallecieron Fernando Salazar Aguilar, de 43 años y el hondureño Ricardo Joaquín Venegas Espinoza, 45, quien residía desde hace 13 años en la Urbanización Toro Amarillo, en Guápiles, Limón.
Según las autoridades de aviación de Costa Rica el percance habría sucedido por la espesa capa de humo que había en el lugar como principal hipótesis; sin embargo, mencionaron que los dos fallecidos gozaban de un amplio currículo de aviación, por lo que se conocían como experimentados pilotos.
Hasta ayer los organismos de investigación de Costa Rica no tenían un informe detallado de lo ocurrido, ni las posibles causas del accidente aéreo.
Oriundo de La Lima
Los familiares de Venegas Espinoza, hablaron con algunos medios de comunicación de la vida del infortunado piloto.
Joaquín Venegas, padre de Ricardo, comentó que su heredero desde niño tuvo la idea de ser piloto.
“Ricky, como le decíamos en la familia y sus amigos, desde que estaba en secundaria pensó en la aviación pero al terminar el colegio, ingresó a la universidad para estudiar ingeniería y un año después se decidió a estudiar aviación en la Fuerza Aérea, claro que él me preguntó si yo quería pero ésa era su afición”, comentó.
También explicó que se convirtió en cadete y luego lo enviaron a Palmerola con instructores norteamericanos para especializarse hasta que le llevaron a los Estados Unidos.
“Una vez estando allá, fue tomado en cuenta para la guerra del Golfo Pérsico en 1991 y nos informó de lo que le dijeron, al inicio nos preocupamos pero solamente le pedimos a Dios que lo cuidara, afortunadamente no fue necesario que lo mandaran a la guerra”, afirmó Venegas.
Pero la familia Venegas en La Lima al momento en que les notificaron de la tragedia, decidieron unirse para pedir a Dios por el descanso de su ser querido.
Ricardo Venegas era el padre de dos hijos varones, uno de 21 años y el otro de 14 y la última vez que los vieron junto a su esposa, también limeña, Lidia Castillo, fue cuando viajaron a Honduras el 25 de diciembre de 2009 y llegaron en la madrugada.
Venegas tuvo tres accidentes, en el anterior casi muere y de acuerdo con el testimonio de la familia doliente, es un milagro celestial.
“El año pasado Ricky se accidentó en Costa Rica y los médicos solamente le daban un 15 por ciento de probabilidades de vida, pero Dios puso su mano en él para sanarlo mientras estaba en recuperación en la unidad de cuidados intensivos de un hospital”, aseguró.
Los médicos en esa ocasión dudaron de que viviera pero Lidia, su esposa durante 22 años, relató que cuando le informaron del accidente se le cruzaron pensamientos en los que veía a su amado postrado con aparatos conectados a su cuerpo pero con una luz indescriptible rodeando sus partes dañadas.
“Tuvo una fractura en la columna vertebral, en la zona cervical y en el cráneo por eso los doctores creyeron que moriría y meses después según los análisis clínicos se descubrió que prácticamente se había desnucado, por eso fue un milagro de Dios”, dijo Venegas.
Ricardo Joaquín Venegas Espinoza sería enterrado en Costa Rica, pues según su esposa, hace unos días le comentó que el día en el que falleciera por cualquier causa que lo enterraran allá como una petición.
“Nosotros respetaremos esa posición porque era un deseo de él, pues en Costa Rica lo trataron muy bien y se sentía agradecido con ellos, aunque nos hubiese gustado sepultarlo aquí”, lamentó el consternado padre del piloto.
