Honduras
Un comerciante dedicado a la venta de vehículos fue encontrado muerto ayer en su vivienda de la colonia San José de Sula.
El comerciante fue hallado sin vida por su esposa en la segunda planta de su residencia, alrededor de las 10:30 de la mañana.
La víctima, quien obedecía al nombre José Amílcar Camacho, de 56 años de edad, estaba tirado en uno de los cuartos del segundo nivel de la casa, entre el desorden que supuestamente los hechores habrían dejado con las pertenencias del fallecido.
La Policía Nacional Preventiva del distrito policial número 26 del sector Satélite que cubre la zona, acudió al llamado que la misma esposa del asesinado comerciante hizo tras el hallazgo.
El inspector de Policía, Héctor Álvarez, dijo que recibieron la llamada alrededor de las 10:30 de la mañana.
“La señora hizo la llamada al encontrar muerto a Camacho, pero el homicidio habría ocurrido entre las 8:30 y 9:00 de la mañana”, expuso Álvarez.
Hasta ayer al mediodía se desconocía el móvil del crimen; no obstante, se maneja entre las hipótesis que una de las causas sería la del robo de un vehículo marca Ford 350, blanco, propiedad de Camacho.
“Se presume que una de las hipótesis podría ser el robo del automóvil, mismo que fue abandonado en la entrada de la colonia Lomas del Carmen”, afirmó Álvarez.
El vehículo fue encontrado cerca de las 9:15 de la mañana por una estación de servicio.
Los detectives de la unidad de Homicidios de la Dirección Nacional de Investigación Criminal, DNIC, indicaron que los hechores buscaban algo en especial, lo que se conocerá en las próximas horas, al tener las primeras declaraciones de testigos.
Los miembros de Medicina Forense al efectuar el levantamiento judicial correspondiente explicaron que Camacho falleció por estrangulamiento, causándole asfixia y no utilizaron armas, pues al cuerpo no se le encontró ningún tipo de heridas de bala o de arma blanca.
En el informe forense se destacó que el cuello del hoy occiso tenía un lazo y sobre él había varios cables de computadora.
Otro indicio que los agentes de investigación encontraron en la escena del crimen, fue una toalla sobre el rostro, con el que se presume que le taparon la boca para silenciar sus gritos y peticiones de ayuda a los vecinos.
