Honduras
Los hermanos Fredy Eduardo Amaya Núñez, 16, y Rolando García Vargas Amaya, 15, fueron acribillados ayer en la colonia Dos Mil de este municipio.
A eso de las 11.30 de la mañana, vecinos del lugar avisaron a las autoridades policiales sobre el hallazgo de los dos cuerpos a la orilla de un desvío desolado que conduce a la colonia Santa Fe.
Según versiones de los parientes, los jóvenes salieron a las ocho de la mañana de su vivienda ubicada en la colonia Godoy con destino a su centro de trabajo, una ebanistería en el barrio El Chaparro, cerca del lugar donde residían. Los cadáveres quedaron juntos y boca abajo. Los infortunados vestían jeans y camisetas deportivas.
Familiares no podían creer la muerte de sus parientes, uno de ellos dijo que los jóvenes no tenían enemistades.
El padre de los muchachos llegó a la escena del crimen y de inmediato se cubrió el rostro con las manos, intentando con este gesto contener el dolor al ver a sus vástagos acribillados.
No tenían enemistades
Un agente preventivo que resguardaba el sitio del crimen dialogó con los padres de los ahora occisos para recabar la información preliminar de los hechos, ya que los familiares no quisieron dar ninguna declaración a los medios de comunicación.
En el informe policial se descartó el robo como móvil porque las víctimas portaban sus pertenencias personales. Los parientes señalaron que los muchachos no estudiaban, solamente se dedicaban a trabajar y que nunca les dijeron si habían recibido algún tipo de amenaza.
El padre de los jóvenes dijo que ellos no se metían con nadie, que eran sanos y alejados de las malas compañías, por ello no entiende las razones que les provocaron la muerte. Contó que los jóvenes todos los días transitaban por esa misma ruta para llegar a su centro de trabajo y nunca les había pasado nada.
Al lugar del hecho llegaron muchos curiosos que se lamentaban de cómo la delincuencia les arrebató la vida a esos adolescentes que comenzaban a vivir.
Un vecino de las víctimas que omitió su nombre por seguridad sostuvo que ese lugar es muy peligroso, pues muchos delincuentes se esconden entre los matorrales para cometer sus fechorías.
“Exigimos a las autoridades de Seguridad que manden patrullas a esta zona, pues la delincuencia aquí hace de las suyas”, dijo.
Las autoridades de Medicina Forense, agentes de inspecciones oculares y la Fiscalía realizaron el levantamiento de los cadáveres a la 1.30 de la tarde.
En la escena del crimen se encontraron varios casquillos de bala. Las autoridades desconocían hasta ayer la razón por la cual le dieron muerte a los muchachos y la identidad de sus victimarios.
