Honduras
La caravana de vehículos y motos que conduce al presidente de la República, Manuel Zelaya Rosales, se involucró ayer por la tarde en un confuso incidente.
Mientras circulaba por el anillo periférico, a inmediaciones del plantel donde se construirá un complejo comercial, en el sector de Loarque, dos objetos impactaron en el vidrio y carrocería de la camioneta Lexus gris azulado.
Las primeras versiones aseguraban que fueron piedras lanzadas por vagos de la zona.
El presidente Manuel Zelaya, quien se quedó en el lugar esperando a los medios de comunicación, dijo que el incidente será investigado.
Sin embargo, descartó que fuera un atentado en su contra.
“No hay nada de eso”, dijo una y otra vez el mandatario cuando algunos periodistas afines a su gobierno le preguntaban con insistencia si era un atentado político.
Afirmó que no se puede determinar si los impactos fueron producidos por piedras que están en el pavimento en tiempos de lluvia o por otro objeto.
Los investigadores que llegaron minutos después al lugar dieron casi por descartado que se tratara de impactos de bala.
Zelaya no excluyó la idea de que delincuentes comunes o “facinerosos” le hayan lanzado objetos. Ningún conductor de los otros vehículos que transitaban por la zona escuchó detonaciones ni vio carros sospechosos.
Conductores que circulaban por el lugar afirmaron que la caravana de pronto se estacionó, de forma coordinada, en ese sector del anillo periférico y todos sus ocupantes, incluyendo al gobernante, salieron para ver la camioneta.
En entrevistas a medios, el Presidente enfatizó que de los miembros de su seguridad corrieron hacia los cerros cercanos al lugar, para ver si alguien estaba escondido.