“Trabajo y me siento culpable”

Especial Día de la Madre
LaPrensa.hn

Honduras

05.05.2009 - Tania Nuila - tania.nuilaSPAMFILTER@laprensa.hn

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La sensación que podemos tener como madres, de haber abandonado a nuestro hijo, el miedo a que sea demasiado pequeño para estar en la “guardería”, de que no se adapte, de que caiga enfermo o de que esté desatendido... es normal. Pero no hay que dejarse llevar por estos temores, porque la realidad es que la mayoría de las guarderías reconocidas en la ciudad, están muy bien preparadas y son fundamentales en el desarrollo social de nuestros hijos.
Los niños que van a escuelas infantiles son más creativos, más despiertos, desarrollan su propia personalidad de una manera más libre e independiente, son más tolerantes y receptivos, y saben solucionar mejor sus problemas. Además, lloran menos y aprenden a escuchar más. “Éste es el mejor entorno para compartir, respetar al otro, relacionarse con el adulto, tolerar la frustración, esperar turno, conocer los hábitos de higiene, jugar en compañía o solo, superarse a uno mismo y no ser siempre el centro de atención”, explica Almudena Fernández, psicóloga y maestra de educación infantil.
Entonces, ¿por qué me siento así?
Hay un hecho que está claro: si nos creemos culpables, nos impondremos un castigo. “Cada vez son más frecuentes las consultas en las que vienen mujeres que están somatizando su sentimiento de culpabilidad: presentan desde molestias psicosomáticas (como dolores de cabeza o de espalda), a comportamientos en los que se prohíben cosas, como comprarse ropa, salir con las amigas... o incluso disfrutar de la intimidad en pareja.
Existen, además, algunos factores que suelen generar más sentimientos de culpabilidad. El psicólogo Esteban Cañamares nos recuerda que muchas madres se sienten mal si su niño tiene una simple gripe y dejan de llevarle a la guardería por miedo a que recaiga o se contagie. No hay que olvidar que, durante el primer año de escolarización de un niño, es normal que coja algún virus, pero sin duda se trata de una manera de inmunizarlos para el futuro.
Debemos evitar que el niño se quede en casa cada vez que surja un contratiempo, porque si lo hacemos de ese modo estaremos educándole para que no sepa resolver sus dificultades sino para refugiarse ante ellas. A esto hay que añadir el hecho de que, cuando nuestros hijos son muy pequeños, les vemos tan indefensos que nos parece cruel dejarles en una guardería. Pero la realidad es que los expertos aconsejan como edad más adecuada para matricular a un hijo en una escuela infantil o en una guardería los 18 meses. Incluso muchos centros infantiles aceptan a los niños de menos de 1 año; para los más pequeños, de 4 meses en adelante, existen centros especializados en bebés. Dejar a un niño tan pequeño en la escuela no es, muchas veces, un capricho, sino una necesidad, si eliges bien el centro no tendrás problemas.

Y también nos advierten: ¡Ojo con la intervención de las abuelas! Muchas veces, con la mejor intención, son estimuladoras de culpas y, de forma inconsciente, mandan el mensaje de que dejamos solos a nuestros hijos. Las abuelas son importantes en el desarrollo y cuidado de nuestros hijos, pero suelen tener una mentalidad “de antes” en cuanto a su cuidado. Cuántas veces habremos oído comentarios tipo: Pobrecito, ¿qué le habrán dado de comer? No debemos permitir que ese tipo de observaciones hagan que nos sintamos unas malas madres. Sin duda, todas lo hacemos lo mejor que podemos.

Necesitas estos antídotos

Creatividad A los niños que acuden a la guardería se les estimula la creatividad, la tolerancia, la sociabilidad, la independencia, la cooperación, la generosidad. ¡Sin duda es bueno para ellos!
Independencia Los niños tienen que aprender a estar solos, a atravesar por sí mismos ciertas dificultades. Y, por otro lado, los padres deben vivir su vida aparte, fomentar sus ilusiones, evadirse...
Es fundamental darse momentos de descanso, tiempo para una misma y para la pareja.
Positivo La guardería no suplanta el afecto de unos padres, ni roba el tiempo que pasamos con ellos, sino todo lo contrario. Los padres tienen que empezar a valorar y a ver la guardería como algo positivo. El mensaje es: ¡Qué bien, que te quedas con un montón de niños para jugar!
Luchador Para los hijos es una “vacuna” contra la depresión aprender a resolver solos los problemas cotidianos. Cuando se enfrenta a dificultades pero lucha y las supera, se sentirá mejor que nunca, y una de las cosas que conduce a la depresión es la sensación de indefensión.

LA EXPERTA DICE:
“En general, los hijos de una mujer que trabaja fuera tienden a volverse autosuficientes e independientes antes que los demás. En la guardería aprenden a socializar a temprana edad, desarrollan creatividad y aprenden a tener límites.Es obvio que si la lejanía de la madre acarrea una falta de cuidados para los hijos, estos se verán afectados, en cambio si encuentra un buen lugar en donde le brinden los cuidados que él requiere, será un niño con buena adaptación escolar, seguro en sus propias aptitudes, y con un coeficiente de inteligencia emocional adecuado. Si la madre se siente realizada y si los hijos están bien atendidos en su ausencia, obtendrá muy buenos resultados”.
Esther Corea, Psicóloga

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