Honduras
Hombres armados desafían a la autoridad, siembran el temor y controlan algunas fincas de palma africana que han tomado como sitios de concentración.
Al menos unos 200 hombres poseen armas prohibidas con las que intimidan y controlan el camino de acceso a las fincas. “Quien no se somete a sus órdenes corre el riesgo de morir”, han dicho las autoridades.
Especial: Terror en el Bajo Aguán
El temor ronda. La sed de ganarse el liderazgo del grupo hace que los jóvenes reclutados usen las armas y disparen contra quienes consideren una amenaza para sus propósitos.
En el valle del Aguán nadie dice de dónde llegaron las armas ni quiénes se las entregaron. Las investigaciones que la Policía ha hecho hasta ahora evidencian que algunos nicaragüenses, cubanos y venezolanos han sido los instructores en el proceso de adiestramiento ideológico y militar de del grupo armado.
Pero las prácticas de entrenamiento, afirman algunos pobladores de la zona, no sólo se han llevado a cabo fuera del país. Muchos aseguran que algunos militares retirados están sumándose a la preparación de los militantes de estos grupos que han originado enfrentamientos entre guardias de seguridad privada y campesinos.
Fincas de concentración
Las extensiones de fincas de palma en el Valle del Aguán se han convertido en la guarida de los hombres armados, en su mayoría jóvenes, que han venido a operar en sectores que hasta hace más de un año eran poblados de gente trabajadora dedicada exclusivamente a la agricultura.
“Los grupos (campesinos) hemos tenido serias dificultades agrarias por falta de tierra, pero no pasábamos de pelear el derecho de tener un pedazo de tierra para cultivar.
Muchos, por desesperación o temor, han buscado otras formas para pelear lo que se considera que es del campesinado. No sé si es bueno o malo, pero lugares como la finca Marañones y La Isla 1 y 2 son zonas resguardadas por gente armada.
Operan y vigilan. Revisan los camiones que llevan la fruta y todo lo que circula en el sector. Se apostan en puntos estratégicos y salen de las fincas. Si usted llega a las tres de la tarde encontrará gente que monta vigilancia y evita que cualquier extraño ingrese en la zona”, manifestó a LA PRENSA un labriego oriundo de una comunidad de Trujillo.
El equipo de investigación de LA PRENSA, en su recorrido por los alrededores de la finca El Tumbador, constató cómo los miembros de los grupos armados revisaban todos los camiones que salían de la zona con carga.
Los conductores de las unidades ven normal el procedimiento al que deben someterse para entrar o salir de la zona.
“Debemos parar y esperar que los muchachos comprueben lo que transportamos, ya es costumbre y nosotros colaboramos. Por eso cuando alguien que no es de la zona quiere transitar siempre le recomendamos que lo mejor es no circular”, manifestó uno de los conductores de las unidades que transportan fruta en una de las fincas.
Entrenamientos
El miércoles anterior, el ministro de Seguridad, Óscar álvarez, en declaraciones a los medios de comunicación informó que Nicaragua estaría detrás del entrenamiento de “grupos irregulares” en el Bajo Aguán que quieren desestabilizar a Honduras.
También las autoridades manejan la información que cubanos y venezolanos habrían participado en las acciones de entrenamiento dirigidas a personas procedentes de diferentes puntos del país.
Las últimas investigaciones que han efectuado las autoridades policiales revelan que el adiestramiento no sólo se realizó fuera del país, sino que en fincas de la zona del Aguán; militares hondureños en retiro han entrenado a una cantidad de jóvenes en el manejo de armas.
“Se tiene información que hay dos fincas en el sector que son utilizadas para el almacenamiento de armas y entrenamiento de personas. Se trabaja en la investigación de la información que se maneja y esperamos corroborarla para tomar las acciones pertinentes”, manifestó un investigador policial.
Hasta el momento se maneja que hay unas mil armas que se mantienen escondidas entre los cultivos y que unos 200 hombres se mueven en las fincas en conflicto, armados y listos para operar en el momento que sea necesario.
Desarme
Desde que LA PRENSA confirmó que las armas están en la zona del valle del Aguán, los registros para dar con el arsenal que circula de manera ilegal en el área se han intensificado. Para ello las autoridades ejecutan un plan que se desarrolla en tres etapas por una orden presidencial de desarme, destacaron nuestros informantes.
“Las acciones están definidas y en tres etapas estaremos ejecutando las acciones puntuales en la zona. No buscamos confrontar, lo que se quiere es mantener la paz. El Presidente ha sido claro y vamos a cumplir su mandato para que el desarme baje la incidencia de violencia en el corredor”, manifestó el comisionado general René Maradiaga Panchamé.
Con el plan se busca, entre otras cosas, crear un ambiente de orden público, confianza y estabilidad en la población. Además, cumplir con las órdenes de desalojo de tierras en el sector y dar cumplimiento a las órdenes de captura que han sido emitidas.
Finalmente se ejecutará un desarme general, que es lo que permitirá que todos aquellos que porten armas ilegales sean capturados y remitidos al Ministerio Público y juzgados para que se les apliquen las sanciones establecidas en la ley.
