Honduras
Aproximadamente millón de lempiras necesita la Municipalidad de Santa Rita para poner a funcionar el rastro público.
El edificio en el extremo norte de la ciudad tiene casi seis meses de haber sido terminado, pero las autoridades edilicias no poseen fondos con que adquirir los aparatos para sacrificar a los animales.
El alcalde Wilmer Mejía informó que han comenzado a gestionar apoyo para llevar a cabo el proyecto que protegerá la salud de los habitantes al consumir la carne de cerdo y res.
Este municipio quedó sin rastro desde 2004, luego de que el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria, Senasa, lo clausurara por insalubridad y por contaminar con sus desechos las aguas del río Humuya que cruza por el sector. Eso originó que proliferaran los mataderos clandestinos que siguen operando.
Gestión
Mejía dijo que, mientras obtienen los fondos para equipar el establecimiento, planean instalar la energía eléctrica para sacrificar animales, no en las condiciones deseadas, pero por lo menos en un sitio limpio y con vigilancia de las autoridades sanitarias.
“Es poco lo que nos falta. Lamentablemente, la Alcaldía carece de esos fondos para terminar el proyecto. Esperamos cumplir ese sueño en lo que resta de este año”.
La población debe tomar medidas de prevención no comprando carne de dudosa procedencia.
El alcalde comentó que si no pueden adquirir el equipo de un sola vez, lo harán por partes, pues lo importante es que el local comience a funcionar.
Un municipio del Valle de Sula que desarrolla un proyecto similar a éste es Santa Cruz de Yojoa. Hace unas semanas, el alcalde Roberto Pineda informó del comienzo de la construcción de un rastro.
Esta comunidad ha carecido de un sitio donde los carniceros hagan esa labor.
Pineda apuntó que la obra es ejecutada con fondos municipales.
