Honduras, mi patria querida, Tierra Bella, donde Dios ha permitido el nacimiento de cada uno de los que vivimos en ella.
Unos luchamos día a día para engrandecerla con nuestras profesiones, artes u oficios; otros se marchan hacia distintos lugares en busca de un mejor futuro.
Pero se van, dejando lo más querido, unos se olvidan pero otros nunca dejan de sentir el dolor y las necesidades de sus coterráneos.
Hoy quiero junto a mi amiga: Maria Elena Ríos y mis hijos: Odalis, Olver y Jorge destacar a un hombre que año tras año desde hace algún tiempo, otorga a los niños una alegría sin igual durante las fiestas de navidad.
Julio Cesar López, un hondureño que vive en el exterior que posee un alto sentido de altruismo; él reúne cada año gran cantidad de juguetes los cuales acompañados con bocadillos, dulces, juegos, música y globos logran arrebatarle una sonrisa a gran cantidad de niños de una comunidad ubicada en el occidente de nuestro país, este lugar es San José de Copán.
Tierra en la que disfruta de sus vacaciones de fin de año las cuales comparte con los pobladores de ese lugar, en especial con los niños del sector.
Los cuales llegan de diferentes aldeas y caseríos del municipio de San José, desde muy tempranas horas comienzan a recorrer los caminos para poder llegar hasta el sitio donde se realiza la celebración; allí cada uno recibe su presente y luego se dedican a disfrutar de ricos y deliciosos bocadillos y dulces.
Es conmovedor escuchar como los niños con palabras llenas de inocencia les preguntan a sus padres: ¿Verdad que él es Santa Claus?; comentarios como esos son los que Don Julio recibe con una sonrisa y un brillo especial en sus ojos, seguramente es en esos momentos cuando se remonta a su infancia.
Los preparativos necesarios para llevar a cabo la entrega de juguetes los realiza ayudado por su hijo Wilson Lopez que esta siguiendo los pasos de su padre. También en el transcurrir de los años nos hemos unido a su labor: familiares y amigos, ya que siempre son necesarias las manos extras.
Por eso nos unimos a él para colaborarle en su labor y hacer efectiva la entrega de juguetes, este año recién pasado la entrega se llevo a cabo el 22 de diciembre. Mientras se hace lo necesario para llevarles a estos niños un día de diversión y alegría, no se siente el desvelo, cansancio, el sol o el frio.
Al terminar con esta jornada ardua de altruismo el Santa Claus hondureño vuelve al país del norte a trabajar para iniciar nuevamente la compra de juguetes, la que realiza mes a mes con su propio esfuerzo para poder regresar a ésta; su patria, la tierra que le vio nacer.
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