Estados Unidos
Cientos de miles de jóvenes de 193 paÃses dieron hoy la bienvenida a Benedicto XVI a la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid en una festiva ceremonia, durante la cual el Papa arremetió contra "los que se creen dioses y deciden sobre quién es digno de vivir o puede ser sacrificado".
"Hay muchos que creyéndose dioses piensan no tener necesidad de más raÃces ni cimientos que ellos mismos. DesearÃan decidir por sà solos lo que es verdad o no, lo que es bueno o malo, lo justo o lo injusto, decidir quién es digno de vivir o puede ser sacrificado en aras de otras preferencias", dijo el Papa en medio del delirio de los peregrinos reunidos en la céntrica plaza de Cibeles.
El Obispo de Roma agregó que "esos que se creen dioses" se dejan llevar por el impulso de cada momento y advirtió a los jóvenes de que esas "tentaciones están siempre al acecho".
"Es importante no sucumbir a ellas porque en realidad conducen a algo tan evanescente como una existencia sin horizontes, una libertad sin Dios", advirtió.
El anciano PontÃfice, de 84 años, exhortó a los jóvenes a ser prudentes y sabios y a escuchar a Jesús, "cuyas palabras no se las lleva el viento, sino que llegan al corazón y fraguan toda la vida".
"Queridos jóvenes, escuchar a Cristo, el único amigo que no defrauda y con el que queremos compartir el camino de la vida. Sabemos que cuando no se camina al lado de Cristo nos dispersamos por otras sendas, como la de nuestros propios impulsos ciegos y egoÃstas, las propuestas halagadoras pero interesadas, engañosas y volubles que dejan el vacÃo y la frustración tras de sÃ", añadió.
Benedicto XVI fue más allá y les invitó a no seguir las corrientes de moda y el interés inmediato "olvidando la justicia verdadera o refugiándose en pareceres propios en vez de buscar la verdad sin adjetivos".
Contento, satisfecho de estar por tercera vez en España y en medio de los "centinelas del futuro", como llamaba Juan Pablo II a los jóvenes, el Papa acudió a su primera cita con los muchachos asistentes a esta XXVI JMJ atravesando la monumental Puerta de Alcalá.
Si en la JMJ de Colonia (Alemania) de 2005 llegó al encuentro con los jóvenes en un barco por el Rhin y en la de Sidney (Australia), de 2008, surcando la bahÃa, la entrada oficial a Madrid la hizo a pie, atravesando la monumental e histórica puerta que se levanta en el corazón de la capital española.
Jóvenes de los cinco continentes, diez por cada uno, le acompañaron en la travesÃa, mientras los cientos de miles de presentes, en unambiente festivo le acogieron como a una estrella del pop, entre cánticos, vivas y ondear de miles de banderas de sus paÃses de origen.
"Si, sÃ, sÃ, el Papa ya esta aquÃ" y "Esta es la juventud del Papa", entonaban los jóvenes peregrinos.
Antes de la ceremonia de Cibeles, el papa plantó un olivo, en referencia al lema de esta JMJ, "Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe", y después siete caballos andaluces, montados por otros tantos jinetes y mujeres a la grupa vestidas de flamencas, le dieron la bienvenida con una exhibición de doma de alta escuela española.
El cardenal de Madrid, Antonio MarÃa Rouco Varela, le dio la bienvenida a una ciudad "donde nadie es forastero, sino hermano".
Después la joven polaca Asia Milewska, le ofreció el pan y la sal, sÃmbolo de acogida; el australiano Alex Baley le ofreció la guirnalda de flores tÃpica de las islas del PacÃfico.
La coreana Jin-In le ofreció una Balao con arroz, el hondureño Yester Licona un sarepe, regalo de amistad que identifica a los pueblos americanos y la guineana Brenda Garriga le ofreció granos de café envueltos el hojas de plátano, obsequio de bienvenida africano.
"Es una inmensa alegrÃa encontrarme aquà con vosotros, en el centro de esta bella ciudad de Madrid, que hoy es también capital de los jóvenes del mundo y donde toda la Iglesia tiene puestos sus ojos", les dijo el papa.
Mañana el papa se reunirá con los Reyes de España, con el presidente del Gobierno, José Luis RodrÃguez Zapatero, viajará al Monasterio de El Escorial y presidirá el tradicional VÃa Crucis por el centro de Madrid.
