Honduras
Hallar a un comprador adecuado, superar el riesgo de país y un eventual deslizamiento cambiario se perfilan como los principales factores a tener en cuenta en relación con la propuesta conversión de la deuda interna del país a deuda externa.
Aunque los analistas económicos coinciden en señalar que existen algunos beneficios como la negociación de plazos más largos y tasas de interés más bajas, la operación no está libre de riesgos.
Cifras récord
El nivel de endeudamiento interno actual, que ronda los 40,000 millones de lempiras, representa una carga muy pesada para la ya delicada situación de las finanzas nacionales.
En lo que va del año, el Estado ha erogado unos 4,000 millones de lempiras en honrar el pago de las emisiones de bonos, pero todavía mantiene obligaciones que cumplir.
A este respecto, la ampliación de plazos y la reducción de intereses darían a las finanzas públicas el respiro temporal que tanto necesitan en este momento. “En tanto se vaya estabilizando la economía, lo que el país hace es reducir el posible pago de la deuda interna que está para un plazo de tres años, entonces, es mejor pasarla a deuda externa y se tienen menos problemas”, comentó Julio Gom, presidente del capítulo sampedrano del Colegio Hondureño de Economistas, quien recordó que, en este momento, el país “no tiene capacidad de pago a corto plazo”.
El analista Guillermo Altamirano comenta que si se va a convertir la deuda a una moneda dura, generalmente el dólar, “para construir hidroeléctricas o algo que vaya a ahorrar divisas o permita consumir menos petróleo, es beneficioso”, pero advierte que “si se tiene el riesgo de devaluar, no vale la pena tener la deuda externa en moneda dura porque la presión sobre las amortizaciones y el servicio de la deuda van a ser mayores sobre el país a largo plazo y habrá un deterioro de los recursos a largo plazo”.
Otros factores
Aunque se tome la decisión de convertir la deuda, todavía hay otros factores por considerar.
“La primera consideración es ver quién comprará esa deuda y quién la adquirirá, algo que será muy difícil”, dice el economista Raúl Reina, quien observa que la calificación de riesgo de país es muy alta para Honduras, tomando en cuenta que el Gobierno tendría que utilizar una forma de colocar bonos en los mercados externos, pero el Gobierno no goza de pleno reconocimiento internacional como consecuencia de la crisis política de 2009.
Reina ofrece, como alternativa de la conversión, la renegociación a plazos más largos y mejores tasas de la deuda existente en lempiras, tomando en cuenta la recuperación que, en forma lenta pero constante, ha gestado la actividad económica nacional.
En cualquier caso, se trata de una decisión que no debe tomarse a la ligera. “El asunto es confirmar la capacidad de pago del Estado”, advierte Gom.
