Bélgica
Los ministros de finanzas de la eurozona se reúnen hoy en Bruselas para estudiar medidas tendentes a frenar la estrepitosa caída del euro, que el plan de apoyo a los países en dificultad anunciado la semana pasada no ha logrado impedir.
Las dudas sobre la salud económica y presupuestaria de la zona euro liquidaron el leve repunte producido al principio de la semana por el plan de 750,000 millones de euros.
Paradoja
La eurozona enfrenta una situación paradójica: adopta medidas de austeridad para reducir los déficits públicos y calmar a los mercados, pero éstos reaccionan negativamente por los efectos nocivos que esas medidas tendrán en el consumo y el crecimiento.
El viernes anterior, las bolsas europeas registraron una baja espectacular y el euro cerró en su punto más bajo desde fines de octubre de 2008, a 1.2355 dólares contra 1.3 el 10 de mayo pasado.
Al euro lo perjudicaron los comentarios pesimistas de Paul Volcker, un consejero económico del presidente estadounidense Barack Obama, que evocó el riesgo de una “desintegración” de la zona euro.
Influyeron también las informaciones, sin embargo, desmentidas, según las cuales el presidente francés Nicolas Sarkozy había amenazado con sacar a Francia del euro para forzar a Alemania a aceptar el plan de ayuda a Grecia.
Banco Central
El presidente del Banco Central Europeo, BCE, el francés Jean-Claude Trichet, destacó la gravedad de la situación al decir que se vivía “la situación más difícil desde la Segunda Guerra Mundial”.
“Hemos vivido y vivimos tiempos verdaderamente dramáticos”, dijo Trichet en una entrevista al semanario alemán Der Spiegel.
Por su parte, el jefe de los economistas del BCE, Jurgen Stark, escribió, en un artículo publicado por el diario Frankfurter Allgemeine Zeitung, que el plan de apoyo permite “ganar tiempo y nada más” si no se reforma la economía.
En ese sentido, la Comisión Europea propuso el miércoles pasado un control antes de los presupuestos nacionales y solicitó un arsenal de sanciones para los países demasiado laxistas.
