Libia
Las fuerzas rebeldes libias tomaron ayer el puesto fronterizo libio-tunecino de Ras Jedir tras un ataque lanzado esta tarde, con lo que los insurgentes han conseguido hacerse con la principal vía de abastecimiento y comunicación de Trípoli con Túnez, confirmó un militar tunecino.
“Un centenar de rebeldes atacaron esta tarde el puesto fronterizo, pero los enfrentamientos con las fuerzas gadafistas que lo controlaban duraron poco tiempo”, dijo el militar tunecino Haikal Bousita.
Agregó que “no ha habido víctimas, se han disparado pocas balas y la bandera tricolor, símbolo del Consejo Nacional Transitorio Libio, CNT, ondea ahora en Ras Jedir”.
Bousita indicó que las tropas libias se rindieron o huyeron, aunque ninguna hacia territorio tunecino.
Ras Jedir permanecía desde ayer abierto únicamente del lado tunecino de la frontera y sólo para casos de socorro humanitario o acogida de heridos, después de que fuera militarizado.
A 60 kilómetros de Ras Jedir continúan los enfrentamientos entre rebeldes y las brigadas fieles al coronel Muamar El Gadafi por el control de las localidades de Zuwara, el principal núcleo urbano cercano al puesto, y Al Aliqan.
Hallazgo
Los cuerpos de al menos 80 personas fallecidas por aparente falta de cuidados médicos fueron descubiertos ayer en un hospital situado en el sur de Trípoli, constataron periodistas.
Los cadáveres se estaban descomponiendo en un edificio del barrio de Abu Salim, controlado por las fuerzas leales al dirigente libio Muamar Gadafi entre el sábado y el jueves, que impidieron con francotiradores que cualquier persona se acercara al hospital. Ayer por la mañana, un equipo de la Cruz Roja logró evacuar a los últimos 17 pacientes vivos, entre los que se encontraba un niño, hacia otras clínicas de la capital libia.
Los enfermos esperaron cuidados médicos durante días en medio de un fuerte olor a descomposición, mientras los pasillos estaban bañados de sangre.
Por falta de espacio en la morgue se utilizaron habitaciones adyacentes para dejar los cadáveres.
“Es un desastre. Ya no hay medicamentos en el hospital ni personal médico. Todos se han ido por miedo a los francotiradores”, explicó Mohamed Yunes, estudiante de odontología convertido en enfermero.
Ataques
Aviones británicos bombardearon un cuartel general de Muamar Gadafi en Sirte, bastión del régimen y ciudad natal del ex hombre fuerte libio, cuya captura seguía siendo ayer el principal objetivo de los rebeldes, que trasladaron su gobierno a Trípoli.
Los rebeldes aseguraron ayer que las fuerzas leales a Gadafi mataron a más de 150 prisioneros en Trípoli antes de huir frente al avance de los insurgentes. “Hubo episodios de venganza en las últimas horas antes de la caída del régimen.
En Bab Al Aziziya (cuartel general de Gadafi tomado el martes) hubo una masacre. Mataron a más de 150 prisioneros. Los guardias lo hicieron antes de huir”, declaró a la AFP Abdel Nagib Mlegta, responsable de operaciones militares de la rebelión en la capital. La rebelión confirma así la denuncia presentada poco antes por la organización pro Derechos Humanos, Amnistía Internacional, la que dijo disponer de testimonios de testigos presenciales de esas ejecuciones, aunque no precisó el número de presos muertos.
Amnistía también denunció testigos de torturas y maltratos cometidos tanto por rebeldes como por fuerzas leales al régimen en Zauiya y recordó que estos actos son considerados crímenes de guerra.
Ayuda financiera
Tras sus avances militares, los rebeldes buscan ayuda financiera para reconstruir el país.
Mahmud Jibril, el jefe del comité ejecutivo del Consejo Nacional de Transición, CNT, el órgano político de la rebelión, indicó ayer en Estambul que “la nueva administración que se pondrá en marcha tras la caída del régimen tendrá importantes expectativas (...) y para su éxito el desbloqueo de los fondos congelados es esencial”.
Estas declaraciones tienen lugar al día siguiente de la decisión del Consejo de Seguridad de la ONU de desbloquear 1,500 millones de dólares de activos libios para financiar una ayuda de urgencia a la reconstrucción del país.
Como coronación política a más de seis meses de combates, los rebeldes anunciaron el viernes la instalación de su gobierno en Trípoli, pese a que siguen los combates contra los focos de resistencia de los gadafistas. Los rebeldes entraron en Trípoli el pasado sábado.
Contrariamente a decenas de países que han reconocido oficialmente al CNT, el presidente sudafricano, Jacob Zuma, declaró el viernes que esta instancia no representa aún el poder “legítimo” en Libia puesto que continúan los combates.