Otro
El tan esperado proceso de los cuatro más importantes responsables jemeres rojos aún vivos, juzgados por genocidio, entre otros cargos, se abrió oficialmente ayer en Phnom Penh ante un tribunal patrocinado por la ONU y más de 30 años después de los hechos.
El ideólogo del régimen de Pol Pot, el “Hermano Número Dos” Nuon Chea, el ex ministro de Relaciones Exteriores Ieng Sary, el presidente de “Kampuchea Democrática” Khieu Samphan y la ex ministra de Asuntos Sociales Ieng Thirith, responderán por crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y genocidio.
Los cuatro, que tienen ahora entre 79 y 85 años, estaban presentes, visiblemente fatigados, en el lugar de los acusados.
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“No estoy contento con esta audiencia”, declaró brevemente Nuon Chea, con gafas oscuras para proteger sus ojos de la luz, antes de precisar que su abogado tomaría la posta más adelante.
Los altos responsables del régimen de Pol Pot deberán explicar la implementación metódica y calculada, entre 1975 y 1979, de una utopía marxista delirante que mató por agotamiento, hambre y enfermedad, o con torturas y ejecuciones, a unos dos millones de personas, la cuarta parte de la población de Camboya en aquel momento.
El término genocidio es con frecuencia utilizado para referirse a este período, pero las atrocidades cometidas contra el pueblo jemer no son reconocidas como tales por la ONU. Este cargo sólo se aplica por lo tanto a la masacre de los vietnamitas y de la minoría étnica de los cham musulmanes.
“No ha habido nunca un caso tan importante y complejo desde Nuremberg”, declaró hace unos días el cofiscal internacional Andrew Cayley, en referencia a los juicios contra los dirigentes nazis tras la Segunda Guerra Mundial.
“Es el proceso más importante que verá” el tribunal auspiciado por la ONU, una juridicción híbrida creada en 2006 tras años de vacilaciones, agregó.
Este proceso contrasta con otros tribunales de excepción internacionales, en la medida que se realiza en el lugar en el que se cometieron los crímenes juzgados, a diferencia del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (La Haya) y el Tribunal Penal Internacional para Rwanda (Arusha, Tanzania).
Desde ayer y hasta el jueves, las audiencias preliminares estarán dedicadas a cuestiones procesales, en particular a ver las listas de testigos, antes de una suspensión por unas semanas de un juicio que debe durar años.
Los observadores y unos 4.000 demandantes temen sobre todo que algunos de los acusados no vivan lo suficiente como para oír el veredicto, y que la defensa se concentre en una estrategia de obstrucción. AFP
