Egipto
Aviones caza sobrevolaron El Cairo el domingo media hora antes del inicio del toque de queda, a baja altitud y con gran estruendo, extendiendo al cielo su omnipresencia en las calles de la capital sin policÃas y con los habitantes obligados a velar por su propia seguridad.
Tras seis dÃas de disturbios, con un saldo de más de cien vÃctimas en todo el paÃs, la presencia del Ejército, una institución muy respetada por la población, era este domingo más notable que en dÃas anteriores, comprobó un periodista de la AFP.
Los tanques, como en dÃas anteriores, estaban estacionados en las grandes avenidas, pero este domingo los soldados que los rodeaban controlaban a numerosos vehÃculos en el centro de la ciudad y en la autopista que circunda la capital.
En una de las salidas de la autopista, cercana a un supermercado de una gran cadena internacional que fue saqueado durante las protestas, los militares apostaron un tanque que apuntaba a los vehÃculos que llegaban en su dirección.
Los soldados armados seleccionaban los autos y detenÃan sistemáticamente a los que iban cargados o transportaban mercancÃas. Les pedÃan la documentación a las personas que iban adentro y luego hacÃan un rápido registro en busca de armas o explosivos.
En el centro de la ciudad, el ejército también reforzó su presencia alineando tanques a proximidad de Midan Tahir, la llamada Plaza de la Liberación, donde los manifestantes se concentran desde el martes pasado para pedir la renuncia del presidente Hosni Mubarak, que lleva 30 años en el poder.
En las afueras de la capital, los soldados también estaban desplegados al pie de las pirámides, unas de las mayores atracciones turÃsticas del mundo, e impedÃan el acceso al lugar tanto a egipcios como a extranjeros.
Los militares parecÃan nerviosos y ni siquiera permitÃan que la gente les sacara fotos con los tanques estacionados prácticamente a la sombra de las pirámides.
Por si fuera poco, en los minutos que precedieron el toque de queda, que comenzó a las 16H00 locales (14H00 GMT), hora y media antes del anochecer, aviones caza sobrevolaron numerosas veces la ciudad a muy baja altitud, y los habitantes salÃand e sus casas para verlos.
En contraste con esa presencia, la policÃa desapareció totalmente del mapa desde el viernes, tras haber estado durante varios dÃas en primera lÃnea de los enfrentamientos con los manifestantes.
Esta institución tiene una mala imagen en la población, contrariamente al Ejército, por ser considerada corrupta y cercana al poder. En la ciudad, no se veÃa este domingo a ningún policÃa en uniforme.
Ante esa situación, la población decidió asumir por sà mismas algunas de las tareas policiales. En un cruce, habÃa civiles que organizaban el tráfico.
Cerca de las pirámides, también eran ciudadanos de a pie los que registraban los camiones llenos de tomates que entraban en su barrio para verificar si habÃa explosivos disimulados.
De noche, los habitantes de El Cairo se organizaron para impedir la llegada de saqueadores. Armados con palos, y a veces hasta con una raqueta de tenis, pasaron la noche delante de la entrada de los edificios, observando los movimientos sospechosos.
En una plaza del centro, los ciudadanos recibieron con aplausos a dos tanquetas que llegaron hacia la medianoche. Los vecinos salieron a los balcones a saludar con entusiasmo a los militares. Cuando abandonaron el lugar, unos cinco minutos después, una minorÃa los abucheó para expresar su decepción de que no se quedaran para mantener el orden.
