Nicaragua
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, sugirió la posibilidad de disolver el Congreso como medio para resolver el enfrentamiento con la oposición y gobernar con un Consejo de Estado, como el que existió durante el régimen revolucionario sandinista en los años 80.
Ortega ha vivido enfrentado con la oposición liberal en los últimos meses por sus intentos de ir a la reelección en 2011 y nombrar a magistrados y funcionarios afines a él en los poderes del Estado.
"Si el Cosep (Consejo Superior de la Empresa privada) me da el respaldo, yo disuelvo la Asamblea Nacional. Ustedes tienen la palabra, mientras tanto no me queda más que conversar" con los diputados de la oposición, planteó Ortega la noche del miércoles en un encuentro con empresarios en Managua.
Las palabras de Ortega provocaron este jueves el rechazo de líderes de la derecha opositora, pero empresarios presentes en el encuentro restaron dramatismo a los comentarios del gobernante.
Ortega "expresa la visión totalitaria que tiene del país, la intención de gobernar sin oposición, de controlar todo", busca tener "un gobierno que se adapte a su ideología fascista", afirmó el diputado liberal José Pallais.
"Rechazamos (la idea) porque sería la consolidación de la dictadura en el país y una guerra civil", declaró el portavoz del opositor Partido Liberal Constitucionalista (derecha), Leonel Teller, a la AFP.
En cambio, para el presidente de la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua, Róger Arteaga, el mandatario lo dijo para "caer en gracia", mientras la presidenta de la Cámara de Turismo, Lucy Valenti, afirmó que solo fue "un comentario".
Ortega dijo que si los empresarios avalaban su decisión, sustituiría el Parlamento por un Consejo de Estado, el cual estaría representado por delegados de los sectores empresarial, estudiantil y la sociedad civil.
El Consejo de Estado, que existió en los inicios del régimen revolucionario sandinista (1979-1990), era una especie de órgano legislativo, cuyos miembros eran designados por diferentes sectores.
Si el gobierno buscara resolver el conflicto "con posiciones de fuerza", podría ordenar "por ejemplo, disuélvase la Asamblea Nacional y que ocupen los escaños los delegados" de estos sectores, dijo el mandatario.
No obstante, Ortega admitió que la disolución del Congreso "sería una hecatombe", una "barbaridad" y que él sería acusado de instaurar una "dictadura".
Esta es la primera vez que Ortega plantea la hipótesis de disolver el Congreso desde que asumió su segundo gobierno en 2007 de la mano del Frente Sandinista (izquierda), con el cual dirigió en los años 80 un régimen de corte socialista.
