Reino Unido
Kate Middleton participó este jueves en un último ensayo en la abadÃa de Westminster a pocas horas de su fastuosa boda con el prÃncipe Guillermo, a quien no prometerá obediencia en sus votos matrimoniales ante unos 2.000 millones de telespectadores.
La joven plebeya, de 29 años, fue aclamada por los cientos de admiradores, curiosos y turistas, que se agolpaban ante el templo gótico, en su inesperada visita acompañada de sus damas de honor y pajes para llevar a cabo los últimos ajustes antes de presentarse al mundo como princesa Catalina.
Aunque en esta ocasión iba sola, a última hora de la tarde un sonriente prÃncipe Guillermo, con ropa informal, hizo una aparición sorpresa en el Mall, la avenida que lleva al palacio de Buckingham, para saludar personalmente a algunas de las miles de personas congregadas allà para el enlace.
Poco antes, la popular pareja divulgó un mensaje para agradecer a sus compatriotas el cariño que le prodigaron en los últimos meses, que los británicos descubrirán el viernes en el programa oficial del enlace junto con una nueva foto en blanco y negro de la feliz pareja tomada por Mario Testino.
"El afecto que nos ha mostrado tanta gente durante nuestro compromiso ha sido increÃblemente conmovedor, y nos ha llegado hasta lo más profundo", escribieron Guillermo y Kate en su primer mensaje desde que en noviembre anunciaron que se casaban tras ocho años de relación.
La esperada boda del segundo en la lÃnea de sucesión a la Corona, la más importante que se celebra en el Reino Unido en 30 años, podrÃa estar sin embargo empañada por la lluvia que podrÃa caer en varios momentos de esta jornada primaveral, que también deberÃa ser más fresca que en los últimos dÃas.
"Tras un inicio de dÃa lluvioso, deberÃamos tener algunos intervalos de sol en Londres durante la mañana", dijo Andy Page, jefe del servicio meteorológico británico, que advierte sin embargo que la probabilidad de que llueva se incrementará a la hora del almuerzo.
Mientras los 1.900 invitados al enlace llegaban a la capital, el ministerio de Relaciones Exteriores, de acuerdo con la casa real, zanjó la polémica creada por la asistencia a la ceremonia del embajador de Siria, Sami Khiyami, retirándole la invitación.
Londres consideró que su presencia "serÃa inaceptable" debido a la violenta represión de las manifestaciones contra el régimen de Bashar al Asad. Otro convidado polémico por los mismos motivos, el prÃncipe heredero de Bahréin Salman ben Hamad al Jalifa, declinó oportunamente su invitación el domingo.
Los cerca de 50 miembros de otras casas reales que asistirán al enlace, como la reina SofÃa de España y los prÃncipes de Asturias, Felipe y Letizia, el rey Constantino de Grecia, padrino del novio, y los prÃncipes de Holanda, Guillermo y Máxima, se encuentran ya en Londres.
Todos ellos asistÃan este jueves por la noche a un banquete ofrecido por la abuela del novio, la reina Isabel II, y su esposo Felipe, en el lujoso hotel Mandarin Oriental.
Con todo listo para la boda, cuyos detalles han supervisado personalmente, los novios pasarán su última noche de solterÃa con sus familias respectivas. Guillermo cenaba con su padre, el prÃncipe Carlos, y la esposa de éste, Camila, en su residencia de Clarence House, donde también estaba el prÃncipe Enrique.
A escasos centenares de metros, Kate Middleton se alojaba con sus progenitores y hermanos en el elegante hotel Goring, de donde saldrá el viernes poco antes de las 11h00 de la mañana (10H00 GMT) luciendo el vestido de novia más esperado de la historia en sus últimos pasos como plebeya.
Las apuestas se inclinaban claramente hacia una creación de la sucesora del desaparecido Alexander McQueen, Sarah Burton.
Como ya habÃa anticipado la prensa, antes de dar el "Sà quiero", Kate Middleton omitirá la palabra "obedecer" en sus votos matrimoniales, pero prometerá a Guillermo "amarle, confortarle, honrarle y cuidarle en la salud y en la enfermedad", según el programa oficial.
La futura princesa seguirá asà los pasos de la que hubiera sido su suegra, la difunta Diana, que tampoco juró obediencia al prÃncipe Carlos en el inicio de su tormentoso matrimonio en 1981.
Cientos de personas estaban ya apostadas este jueves por la noche, algunas con tiendas de campaña, en las inmediaciones de la AbadÃa de Westminster y del palacio de Buckingham, donde tendrán lugar las celebraciones después de la ceremonia anglicana, asà como a lo largo del recorrido de los recién casados por las calles de Londres, con la esperanza de verlos fugazmente.
"Desde que se anunció el compromiso, soñé con venir" a Londres, dijo Lorena Sánchez Aguirre, una joven venezolana que se "identifica" con la decisión de Kate Middleton de no prometer "obediencia" a su esposo. "Es una novia moderna, y eso me gusta".
Kate Middleton participó este jueves en un último ensayo en la abadÃa de Westminster a pocas horas de su fastuosa boda con el prÃncipe Guillermo, a quien no prometerá obediencia en sus votos matrimoniales ante unos 2.000 millones de telespectadores.
La joven plebeya, de 29 años, fue aclamada por los cientos de admiradores, curiosos y turistas que se agolpaban ante el templo gótico, en su inesperada visita acompañada de sus damas de honor y pajes para llevar a cabo los últimos ajustes antes de presentarse al mundo como princesa Catalina.
Aunque en esta ocasión no le acompañaba el prÃncipe Guillermo, de 28 años, la popular pareja divulgó un mensaje para agradecer a los británicos el cariño que les prodigaron a lo largo de los últimos meses.
"El afecto que nos ha mostrado tanta gente durante nuestro compromiso ha sido increÃblemente conmovedor, y nos ha llegado hasta lo más profundo", escribieron Guillermo y Kate en su primer mensaje desde que en noviembre anunciaron que se casaban tras ocho años de relación.
La esperada boda del segundo en la lÃnea de sucesión a la Corona, la más importante que se celebra en el Reino Unido en 30 años, podrÃa estar sin embargo empañada por la lluvia que podrÃa caer en varios momentos de esta jornada primaveral, que también deberÃa ser más fresca que en los últimos dÃas.
"Tras un inicio de dÃa lluvioso, deberÃamos tener algunos intervalos de sol en Londres durante la mañana", dijo Andy Page, jefe del servicio meteorológico británico, que advierte sin embargo que la probabilidad de que llueva se incrementará a la hora del almuerzo.
Mientras los 1.900 invitados al enlace llegaban a la capital, el ministerio de Relaciones Exteriores, de acuerdo con la casa real, zanjó la polémica creada por la asistencia a la ceremonia del embajador de Siria, Sami Khiyami, retirándole la invitación.
Londres consideró que su presencia "serÃa inaceptable" debido a la violenta represión de las manifestaciones contra el régimen de Bashar al Asad. Otro convidado polémico por los mismos motivos, el prÃncipe heredero de Bahréin Salman ben Hamad al Jalifa, declinó oportunamente su invitación el domingo.
Los cerca de 50 miembros de otras casas reales que asistirán al enlace, como la reina SofÃa de España y los prÃncipes de Asturias, Felipe y Letizia, el rey Constantino de Grecia, padrino del novio, y los prÃncipes de Holanda, Guillermo y Máxima, se encuentran ya en Londres.
Todos ellos asistÃan este jueves por la noche a un banquete ofrecido por la abuela del novio, la reina Isabel II, y su esposo Felipe, en el lujoso hotel Mandarin Oriental.
Con todo listo para la boda, cuyos detalles han supervisado personalmente, los novios pasarán su última noche de solterÃa con sus familias respectivas. Guillermo cenaba con su padre, el prÃncipe Carlos, y la esposa de éste, Camila, en su residencia de Clarence House, donde también estaba el prÃncipe Enrique.
A escasos centenares de metros, Kate Middleton se alojaba con sus progenitores y hermanos en el elegante hotel Goring, de donde saldrá el viernes poco antes de las 11h00 de la mañana (10H00 GMT) luciendo el vestido de novia más esperado de la historia en sus últimos pasos como plebeya.
Las apuestas se inclinaban claramente hacia una creación de la sucesora del desaparecido Alexander McQueen, Sarah Burton.
Como ya habÃa anticipado la prensa, antes de dar el "Sà quiero", Kate Middleton omitirá la palabra "obedecer" en sus votos matrimoniales, pero prometerá a Guillermo "amarle, confortarle, honrarle y cuidarle en la salud y en la enfermedad", según el programa oficial.
La futura princesa seguirá asà los pasos de la que hubiera sido su suegra, la difunta Diana, que tampoco juró obediencia al prÃncipe Carlos en el inicio de su tormentoso matrimonio en 1981.
Cientos de personas estaban ya apostadas este jueves por la noche, algunas con tiendas de campaña, en las inmediaciones de la AbadÃa de Westminster y del palacio de Buckingham, donde tendrán lugar las celebraciones después de la ceremonia anglicana, asà como a lo largo del recorrido de los recién casados por las calles de Londres, con la esperanza de verlos fugazmente.
"Desde que se anunció el compromiso, soñé con venir" a Londres, dijo Lorena Sánchez Aguirre, una joven venezolana que se "identifica" con la decisión de Kate Middleton de no prometer "obediencia" a su esposo. "Es una novia moderna, y eso me gusta".
