España
Las situaciones extremas que vivieron con migrantes centroamericanos en su intento de llegar a Estados Unidos a través de México dieron lugar a "En el camino", un trabajo de dos reporteros que narra esa dura y peligrosa travesÃa y que se presenta hoy en España.
Las violaciones de los derechos humanos y la violencia a la que se enfrentan los migrantes procedentes de paÃses centroamericanos que atraviesan México se está convirtiendo, según el español Edu Ponces y el salvadoreño Óscar MartÃnez, en "una grave crisis humanitaria" a la que contribuye la aparición de nuevos grupos del crimen organizado.
Durante más de un año, de septiembre de 2008 a octubre de 2009, Ponces, fotógrafo, y MartÃnez, periodista, junto a los españoles Toni Arnau y Eduardo Solera, siguieron los pasos de varios de esos indocumentados "que viajan generalmente como polizones de trenes de carga, conocidos como 'la bestia', que abordan en marcha".
"Son una especie de migrantes de tercera que transitan cerca de 5.000 kilómetros dentro de México transbordando un promedio de ocho trenes hasta llegar a la frontera de destino", explicaron en una entrevista con Efe en Madrid.
Las situaciones extremas que con ellos vivieron; las vejaciones, secuestros, violaciones y asesinatos que les relataron dieron lugar a "En el camino", un proyecto que aglutina una recopilación de 123 imágenes, el libro de crónicas "Los migrantes que no importan" y el documental "MarÃa en tierra de nadie", dedicado a las mujeres.
Según datos del Instituto Nacional de Migración mexicano, el 96 por ciento de los indocumentados que transitan por México rumbo a EEUU, proceden de Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala.
Y es en ese recorrido, precisa Ponces, donde "sufren las peores vejaciones y violaciones de los derechos humanos, más que en la frontera de EEUU donde existe una polÃtica de inmigración dura, pero donde hay un mayor control de las autoridades y unas condiciones más normalizadas".
La indefensión de los migrantes comienza nada más cruzar la frontera entre Guatemala y México, situación que se agrava con "la vulnerabilidad que da ser un indocumentado", dice el fotógrafo, para después "encontrarte con unas autoridades públicas mexicanas con un nivel de corrupción altÃsimo, que asaltan sistemáticamente".
"No he conocido a un migrante que no haya sido asaltado en ese camino por un policÃa local, judicial o estatal, incluso por soldados de la zona fronteriza, y en todos los casos, saben que nunca lo van a denunciar, máximo lo van a contar en el albergue al que lleguen", añadió.
La zona del Itsmo de Tehuguantepec, que comprende los estados de Chiapas, Tabasco y Oaxaca, o la conocida como "La Arrocera", "punto clave de violaciones y asaltos" son los lugares que los reporteros reconocen como aquellos en los que "la vulnerabilidad es más alta".
Sin embargo, lo que les sorprendió fue que "después de superar todo eso aparece un nuevo escenario en el que los grupos de crimen organizado, fundamentalmente el conocido como los 'Zetas' encuentran en los migrantes un lucrativo negocio".
Los "Zetas", considerados los responsables de la masacre ocurrida en el estado de Tamaulipas, que acabó con la vida de 72 migrantes el pasado agosto, "tienen bajo su control toda la zona atlántica mexicana", denuncian los reporteros.
"Cometen asaltos a la luz del dÃa y secuestran a 50 ó 100 inmigrantes con el fin de llevarles a una cárcel de seguridad y pedir a sus familiares un rescate por ellos", señaló Ponces.
Según el fotógrafo, el objetivo de esos secuestros es reclamar a sus familiares en EEUU un rescate procedente del dinero que tienen reservado para pagar al 'coyote', la persona que ayudará al migrante a cruzar la frontera norte.
"Ese coyote les cuesta a los familiares unos dos mil dólares. Pero si no pueden pagar, entonces, uno de los 'Zetas', conocido como 'el carnicero' se encarga de matarlos, cortarlos en pedazos, meterlos en un barril y encenderlo", explicó.
Por eso, ambos reporteros subrayan que la violencia alcanza ya los lÃmites de "crisis humanitaria", porque "estamos hablando de miles de secuestros y de la pasividad absoluta de las altas estructuras del estado con la colaboración y participación de las bajas estructuras".
