Honduras
Policías y militares de Honduras disolvieron hoy una protesta de maestros quienes demandan al Gobierno el pago de una millonaria deuda con su fondo de pensiones, un día después de que se frustrara la solución del conflicto.
Las fuerzas del orden desalojaron a golpes y con bombas lacrimógenas a cientos de docentes que impedían el tráfico en un paso a desnivel donde convergen las avenidas Miraflores y de las Fuerzas Armadas, en el sector este de la ciudad.
En respuesta, muchos manifestantes atacaron con piedras y palos a los policías y militares, que los obligaron a refugiarse en la Universidad Pedagógica Nacional, ubicada en las cercanías y donde los docentes suelen reunirse antes de salir a protestar a las calles.
Finalmente, y ante el acoso, alrededor de medio centenar de maestros salieron de la universidad y se rindieron a la Policía, que después de mantenerlos retenidos afuera de ese centro los entregó al presidente del Comité para la Defensa de los Derechos Humanos en Honduras, Codeh, privado) Andrés Pavón.
Durante los enfrentamientos resultaron afectados varios locales comerciales de los alrededores.
Otra protesta de los maestros fue disuelta ayer en las inmediaciones de la casa presidencial.
El conflicto estuvo a punto de resolverse ayer, cuando se esperaba la firma de un acuerdo tras 15 días de negociaciones entre comisiones del Gobierno y los colegios magisteriales, lo que a última hora no sucedió.
Según los docentes, el Estado le adeuda al Instituto Nacional de Previsión del Magisterio (Inpremah) unos 3.700 millones de lempiras (194 millones de dólares), acumulados desde 2007, en el Gobierno de Manuel Zelaya, quien fue derrocado por un golpe de Estado el 28 de junio de 2009.
Los negociadores anunciaron el miércoles pasado, que habían alcanzado acuerdos sobre ésta y otras demandas de los maestros, y que ayer se firmaría el documento.
Sin embargo, el jefe de la comisión del Gobierno, Arturo Corrales, ministro de Planificación y Cooperación Internacional, indicó que, a pesar de que se habían alcanzado acuerdos al "100 por ciento", a última hora los maestros pusieron nuevas condiciones.
Según Corrales, los dirigentes magisteriales se negaron a firmar porque exigen que el presidente hondureño, Porfirio Lobo, negocie con ellos la destitución del ministro de Educación, Alejandro Ventura, y otros funcionarios.
Los docentes también pidieron participar en las negociaciones para aumentar el salario mínimo, las que, de acuerdo con la ley, dijo Corrales, competen a los empresarios, las centrales obreras y el Gobierno.
El presidente del Colegio Profesional Superación Magisterial Hondureño, Edwin Oliva, acusó a Corrales de mantener "posiciones extremas" y sostuvo que por ello no se firmó el documento.
Oliva precisó que las nuevas divergencias se originaron en las tasas de interés y plazos del pago de la deuda al Inpremah.
Los colegios magisteriales reiteraron hoy que no suspenderán la huelga, que comenzó a principios de agosto, si Lobo no satisface sus demandas.
La huelga afecta a más de dos millones de niños y jóvenes de centros educativos públicos en el país.
Rompen diálogo
Justo cuando todo estaba listo para firmar el acuerdo que pondría fin a la crisis en el sistema educativo público que ya lleva casi un mes, a última hora la dirigencia magisterial rompió ayer el diálogo con el Gobierno.
Las pláticas volvieron a quedar en suspenso por la negativa de los representantes de las organizaciones magisteriales de llamar a los docentes a regresar a las aulas antes de firmar el pacto con el presidente Porfirio Lobo en Casa Presidencial.
Lobo planteó que antes de firmar cualquier documento con la dirigencia debe haber completa normalidad en el sistema educativo nacional.
El Gobierno había alcanzado a consensuar al mediodía de ayer un acta de 17 puntos con la dirigencia magisterial, salvo la fijación del nuevo salario mínimo y la separación del secretario de Educación, Alejandro Ventura.
“Los 17 puntos fueron evacuados hasta la última coma y, como negociador, puedo decir que hemos triunfado. Lo que sucedió fue que cuando estábamos por firmar el acta, solicitaron la audiencia con el presidente Porfirio Lobo y se les dijo que sí, pero una hora después de que convoquen a clases. Entonces decidieron rechazar la solicitud del Presidente”, lamentó el representante de la comisión negociadora del Gobierno, Arturo Corrales.
Los educadores alegaron que mientras no se evacúen los temas del salario mínimo y la separación de Ventura con las autoridades del Ejecutivo no suspenderían las medidas de presión, aunque el mínimo no compete a la agenda magisterial.
Acuerdos
Dentro del acuerdo de 17 puntos existen tres que fueron los más difíciles de negociar.
Sobre la millonaria deuda del Instituto Nacional de Previsión del Magisterio, Inprema, las partes ya acordaron el pago en efectivo de la cuota patronal correspondiente a los años 2008 y 2009, equivalente a unos 400 millones de lempiras, que serían efectivos entre agosto y diciembre próximos.
Según el documento, los maestros aceptaron el pago de 3,300 millones de lempiras en bonos dolarizados a un plazo de 5 años y tres meses a una tasa de interés de 3.7 por ciento.
El propósito de la dolarización es evitarle pérdidas al Inprema por el deslizamiento de la moneda, admitió Corrales.
En cuanto al bono del Programa de Ajuste Social y Calidad Educativa, Pasce, contemplado en los acuerdos de agosto de 2006, las partes acordaron integrar una comisión bipartita que haga las evaluaciones pertinentes para establecer si la calidad en la educación amerita un incentivo para los docentes.
El Pasce consiste en la entrega de un bono anual de 12,400 lempiras a cada profesor, además del salario mensual.
Sobre las deducciones por los días no trabajados, el acuerdo es devolver las deducciones a los docentes hasta que hayan recuperado el tiempo perdido.
Corrales dijo que la dirigencia magisterial presentó un calendario en el que se comprometen a recuperar siete días clase en septiembre y ocho días en octubre, para un total de quince que, suponen, los docentes han perdido en lo que va del año escolar.
Los padres de familia alegan que se han perdido al menos 40 días de clases.
Protesta
Por la tarde, los maestros salieron a protestar cerca de Casa Presidencial y se enfrentaron a los miembros del Ejército que daban seguridad en el sector.
Se informó que en el disturbio cuatro personas resultaron heridas y fueron trasladadas a un centro asistencial.
El ministro de Educación, Alejandro Ventura, lamentó que los maestros caminen armados con bombas molotov y palos con clavos, conocidos como “miguelitos”. “Es un material bélico y las personas que lo cargan tienen instintos criminales”, advirtió Ventura.
El presidente del Colegio Profesional Superación Magisterial de Honduras, Edwin Oliva, acusó a Corrales de mantener “posiciones extremas” y sostuvo que por ello no se firmó el documento.
Oliva precisó que las nuevas divergencias se originaron en las tasas de interés y plazos del pago de la deuda al Inprema.
Vandalismo en el bulevar
Tegucigalpa. El bulevar Juan Pablo II de Tegucigalpa fue un campo de batalla donde docentes y militares se enfrentaron ayer por la tarde, pocas horas después de que la dirigencia magisterial declarara roto el diálogo que busca restablecer las clases en Honduras.
En su marcha a Casa Presidencial, los docentes cometieron actos vandálicos contra la propiedad privada y mantenían bloqueados dos bulevares de la capital hondureña.
Armados de palos y piedras, se opusieron a los efectivos militares que les impidieron el paso a la sede del Poder Ejecutivo y los dispersaron con gases lacrimógenos.
Según reportes preliminares, al menos cuatro personas resultaron heridas en el enfrentamiento, entre ellos, un maestro que sufrió heridas de bala.
Los lesionados fueron trasladados al Hospital Escuela de esta capital.
