Honduras
Acelerar la ampliación de las instalaciones de la Empresa Nacional Portuaria, ENP, en Puerto Cortés piden quienes utilizan este puerto para enviar o recibir sus mercaderías.
Desde que el gobierno del entonces presidente Manuel Zelaya Rosales suscribiera un acuerdo conjunto con el Banco Centroamericano de Integración Económica, BCIE, y el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, en julio de 2008, el llamado “Proyecto de Expansión y Modernización de Puerto Cortés” ha avanzado muy poco en los 20 meses que han transcurrido desde entonces.
Reanudación de contactos
Las autoridades de la ENP han reanudado los contactos con los organismos financieros a fin de descongelar los préstamos que fueron puestos en pausa a consecuencia de la crisis política hondureña el año anterior; sin embargo, una fuente de la ENP comentó que estos recursos deben pasar por un proceso administrativo para ser liberados, y de las dos instituciones involucradas, en el caso del BID, este todavía no ha normalizado plenamente sus relaciones con el Gobierno de Honduras.
El monto de los préstamos asciende a 240 millones, de los cuales el BID aportará el 50%, dejando al BCIE el 50% restante.
Actualmente la capacidad instalada en Puerto Cortés permite atender simultáneamente nueve buques, entre barcos que transportan contenedores, pasando por los de graneles y hasta los petroleros.
Con la ampliación proyectada se añadirían otros dos muelles, que darían cabida a otros tantos barcos del tipo Panamax, que poseen una amplia capacidad de carga.
Usuarios a la espera
Pero mientras los proyectos de ampliación siguen en pausa, quienes hacen uso de las instalaciones portuarias continúan teniendo problemas debido a lo insuficiente que resulta la infraestructura actual para satisfacer sus necesidades.
Miguel Pon, gerente de la asociación que agrupa a los exportadores de café, comentó que un problema que han tenido “es que el espacio en los barcos es limitado, y se quedan los contenedores en puerto esperando que llegue el siguiente buque. Si se ampliara el puerto para que entren más barcos y más navieras nos ahorraría muchos problemas”. Entre los problemas a los que se refiere el ejecutivo se encuentran las tarifas que se ven obligados a pagar por concepto de almacenamiento.
Otro problema que afrontan los exportadores es que al sufrir retrasos en sus exportaciones, reciben reclamos de parte de sus clientes, quienes a menudo se quejan por recibir tarde sus embarques. “Se pueden perder negocios”, dice Pon.
Hay exportadores que requieren una ampliación de las instalaciones portuarias por otros motivos. Para el caso, los productores bananeros requieren que la capacidad portuaria de embarque crezca en relación con el crecimiento de su producción. Arturo Castillo, presidente de la Asociación de Productores de Banano, comentó que hasta el 90% de su producción se exporta a través de Puerto Cortés. “Los productores planeamos ampliar nuestros cultivos en los próximos años, hasta llegar a 15 millones de cajas. En este momento estamos renovando las fincas, lo que aumentará el rendimiento por hectárea de 1,700 cajas a 3,500 cajas por hectárea”, dice Castillo; por lo tanto, conviene a sus intereses el que se produzca la ampliación portuaria.
Un caso especialmente sensible es el de los maquiladores. Según Guillermo Matamoros, gerente de la Asociación Hondureña de Maquiladores, AHM, el 100% de su producción se exporta a través de Puerto Cortes. El ejecutivo maquilador señaló la necesidad de mantener el puerto a la vanguardia en términos de modernización y eficiencia. “La ampliación es importante, para conservar el liderazgo”, observa Matamoros, quien añadió que la instalación porteña resulta clave para el sector maquilador.
Otros problemas
No sólo los exportadores sufren las consecuencias del retraso de la ampliación de la infraestructura portuaria, también los importadores tienen sus propios problemas. Andrés Botero, gerente de Fertilizantes del Norte, Fenorsa, explica que la insufi ciente capacidad instalada les ha incrementado sus costos de importación.
“En el último año hemos tenido muchos problemas con demora de barcos en el puerto y esas tardanzas terminan por incrementar los costos de todos los productos que importamos; nos toca pagar castigos de casi 30,000 dólares diarios porque a los barcos les toca esperar bastante”, refiere Botero.
Estos costos adicionales terminan por impactar en el consumidor final, a quien le toca pagar precios más caros para obtener tales insumos.