Honduras
Varios actos vandálicos se suscitaron anoche en Tegucigalpa. Los insurrectos saquearon varias tiendas de electrodomésticos, un banco y supermercados.
La cadena de abastecimiento La Colonia fue la principal afectada cuando dos de sus sucursales mostraban hoy grandes destrozos y robo.
El vocero de la Policía Nacional Orlin Cerrato informó que los hechos muestran que se trata de actos delincuenciales, por lo que los hechores tendrán que recibir las penas por los delitos cometidos.
El oficial se lamentó de que protestas supuestamente ideológicas se conviertan en delincuencia común, "los vándalos andaban armados, por lo que suponemos los respectivos guardias de las tiendas, se sintieron atemorizados y abandonaron los lugares ante la avalancha de insurrectos".
"Hay un clima de inseguridad provocado por los simpatizantes de Zelaya, que se enfrentan a la policía con el fin sembrar el caos y la destrucción especialmente en la capital y que ignoran el toque de queda prevaleciente en el país", dijo Cerrato.
El gobierno suspendió temporalmente el toque de queda que decretó desde que el lunes en la tarde se supo que Zelaya se encontraba en la capital hondureña, a pesar del cual hubo ciudadanos que se congregaron para enfrentarse con las fuerzas de seguridad y causar destrozos.
El Pedregal, el barrio objeto de los últimos saqueos, lucía como una zona de guerra, con barricadas que impedían el tránsito y donde los periodistas solo pudieron ingresar en grupo.
"Esto va a seguir, nadie lo puede parar, la gente tiene hambre y tenemos que buscar la comida donde sea", dijo a la AP Alberto Arce Cabrera, un pintor de 43 años, quien justificó su participación en los saqueos porque "tengo que buscar comida para mis tres hijos".
El ministro de Industria y Comercio, Benjamín Bográn anunció hoy que las pérdidas por la crisis política hondureña no sólo afectan a la nación sino a toda Centroamérica y su valor monetario es calculable en miles de millones de lempiras.
Vandalismo del martes en Tegucigalpa
Los seguidores del destituido presidente Manuel Zelaya protagonizaron nuevamente actos vandálicos en la capital.
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Negocios, vehículos, casas y todo lo que se pusiera en su camino era golpeado, manchado y hasta incinerado. Los vecinos de la colonia Palmira, sede de la embajada de Brasil en esta ciudad, vivieron un “infierno”.
Janin Padilla, residente de la zona, pidió ante los medios de comunicación que se responsabilice a Zelaya y al presidente brasileño Lula Da Silva por los daños causados a su vivienda.
“No sólo eso, también los responsabilizo por lo que me pueda pasar a mí... soy Janin Padilla”, dijo la afectada. “Él (Zelaya) dice que ama a Honduras, han violado mis derechos, mi casa ha sido ultrajada”, lamentó. Su vivienda está a la par de la embajada brasileña, donde permanece el ex presidente Zelaya desde el domingo, razón por la que sus seguidores se desplazaron hasta ese lugar dañando todo a su paso.
“Exijo justicia social. Tenían secuestradas a mis empleadas, me han destruido mi casa, le lanzaron piedras, están heridas, soy hondureña y exijo justicia social”, dijo la mujer. En la madrugada, los simpatizantes de Zelaya secuestraron una patrulla policial y la incineraron. Por la mañana quebraron vidrios de negocios y carros estacionados en la zona y mancharon paredes de casas y comercios.