Nicaragua
La oposición nicaragüense criticó al presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya, por anunciar, desde Managua, el inicio de una insurrección contra el Gobierno interino de Roberto Micheletti, informó hoy la prensa local.
"Me parece una barbaridad y una gran irresponsabilidad estar haciendo básicamente un llamamiento que, de hecho, es un llamamiento a un derramamiento de sangre", indicó el ex canciller nicaragüense y diputado liberal opositor Francisco Aguirre Sacasa, según publica el diario La Prensa de Managua.
"También es una barbaridad decir que desde aquí (Nicaragua) va a dirigir una columna de gente allegada a él, para dirigirse hacia la frontera de Honduras", agregó el también secretario nacional del opositor Partido Liberal Constitucionalista, PLC.
Zelaya anunció el domingo pasado, en Managua, el inicio de una "insurrección" contra el Gobierno de Micheletti. Aguirre Sacasa, ex embajador de Nicaragua en Washington, observó que Zelaya no se encuentra en este país en calidad de asilado, sino como "invitado del presidente Daniel Ortega so pretexto de ser el presidente constitucional de Honduras", lo cual, sostuvo, no le da derecho a actuar a discreción.
Por su lado, el ex candidato presidencial y legislador liberal disidente, Eduardo Montealegre, pidió a Zelaya cambiar de actitud o abandonar el país.
"Nicaragua no puede convertirse en un nido de terroristas, ni en un espacio de insurrección. Por lo tanto, le pido al ex presidente Zelaya que se vaya de Nicaragua, que se vaya a otro lado a estar llamando a invasiones, pero que no lo haga aquí", enfatizó el líder opositor, en declaraciones a ese mismo medio.
"Nosotros no queremos guerra. En los pueblos centroamericanos no queremos muerte ni sangre", añadió.Montealegre, el segundo candidato presidencial más votado en las elecciones de noviembre de 2006 que ganó el sandinista Ortega, dijo que el territorio nicaragüense no debe ser utilizado "ni como base, ni como nido para terroristas, ni como base insurreccional".
Sugirió, por tanto, a Zelaya no abusar de la hospitalidad de los nicaragüenses, que "se calle la boca", sino que se retire del país."Si no está aquí como exiliado, debe estar como turista. Si estuviera asilado tendría más limitaciones, pero independientemente de su estatus legal en el país, él no puede abusar. Si quiere hablar de guerra, que se vaya a otro país, tal vez Venezuela lo quiere albergar y permitirle eso", puntualizó.
Mientras, el ex candidato presidencial disidente sandinista Edmundo Jarquín criticó la indolencia del Gobierno de Ortega al "dar amparo" a declaraciones de ese tipo, que pueden meter en problemas a Nicaragua.
Consideró que el llamamiento a la insurrección que hizo Zelaya desde Managua puede ser interpretado por el Gobierno de Micheletti como "una intromisión en los asuntos internos de su país, más allá de lo que contempla la legalidad internacional".
Según Jarquín, ese llamado a la insurrección que hizo Zelaya no tiene amparo en la legalidad internacional y, más bien, hace perder al depuesto presidente "parte importante de la legitimidad internacional que logró su lucha por el restablecimiento del orden constitucional".
Zelaya fue detenido y expulsado de su país por los militares el pasado 28 de junio, y ese mismo día el Congreso hondureño lo destituyó y nombró en su lugar al hasta entonces titular del Legislativo, Roberto Micheletti.
Zelaya anuncia su regreso
El destituido presidente de Honduras, Manuel Zelaya, dijo que está decidido a regresar a Honduras y vaticinó que su "entrada en Tegucigalpa va a ser apoteósica".
"Estoy iniciando ya mi retorno. Lo voy a hacer a partir del miércoles por cualquiera de los puntos fronterizos que tiene Honduras con Guatemala, El Salvador o Nicaragua", aseguró en una entrevista publicada hoy por el diario argentino La Nación.
Zelaya, quien dialogó por teléfono con La Nación desde la embajada hondureña en Managua, dijo que el retorno a su país se concretará por "un punto terrestre, quizá por algún punto aéreo, o quizá por la frontera marítima; las posibilidades son muchas".
"El pueblo hondureño se está moviendo a las fronteras para que, cuando se cumpla ese plazo de 72 horas, podamos entrar por cualquiera de los puntos fronterizos que he mencionado. Sólo Dios puede impedir mi regreso. Y le puedo asegurar que Dios no está con los golpistas; está de nuestro lado. Mi entrada en Tegucigalpa va a ser apoteósica", aventuró.
