Honduras
Entre el bombardeo de desinformación desde el exterior, el pueblo hondureño comienza a encontrar aliados en la comunidad internacional.
Casi una veintena de congresistas y senadores estadounidenses se han manifestado en los últimos días a favor de la salida de Manuel Zelaya del poder.
Eso ha provocado cierta división tanto en el Congreso como en el Senado, pues hay legisladores y senadores que no comparten la legalidad de esa sucesión.
Roberto Micheletti asumió el poder el 28 de junio, cuando las Fuerzas Armadas capturaron a Zelaya, en atención a una orden judicial, por la comisión de varios delitos. Ese mismo día lo sacaron del país.
Estados Unidos ha insistido en que se debe restituir en su cargo a Zelaya, pese a las múltiples denuncias de irrespeto a la Constitución y a la Ley, que hay en su contra.
“Tal como lo hizo la Organización de Estados Americanos, pido a todos los actores políticos y sociales en Honduras que respeten las normas democráticas, el imperio de la ley y los fundamentos de la Carta Democrática Interamericano”, dijo el presidente Barack Obama. Esta veintena de congresistas y senadores ha criticado esa posición.
El senador Melquiades “Mel” Martínez calificó de “hipócrita” la posición de Estados Unidos frente a la situación de Honduras, según publicaciones en www.cubadebate.cu.
A este senador se han sumado los congresistas de Florida Mario y Lincoln Díaz-Balart y Connie Mack; Dana Rohrabacher, de California y Thad McCotter, de Michigan.
Todos ellos mandaron una carta, el 2 de julio, dirigida al presidente Obama, en la que piden asumir una responsabilidad personal para asegurar que “Estados Unidos no esté solicitando la restitución de un gobernante sospechoso de tener vínculos en actividades ilícitas”, relata la carta firmada por Thad McCotter.
La misiva hace mención a una nota publicada por la agencia AP en que cita al canciller Enrique Ortez Colindres, que afirma que durante el gobierno de Zelaya “cada noche tres o cuatro aviones con registro venezolano planeaban en aire hondureño sin permiso y traían paquetes de dinero posiblemente producto de tráfico de droga”.
Por otro lado, el senador Tom Coburn, de Oklahoma, defiende a Honduras porque se ha respetado el imperio de la Ley y la Constitución.
Para este senador es importante que Estados Unidos analice el trasfondo del asunto y que rectifique en su política exterior, pues detrás de todo esto está Hugo Chávez, presidente de Venezuela.
Ileana Ros-Lehtinen, miembro del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, fue más allá al afirmar que la OEA “está abandonando rápidamente sus principios fundadores”.
Por eso, ella propone recortar en 15 millones de dólares el aporte que concede Estados Unidos a la OEA. El gran país del norte le otorga 54 millones a la OEA.
Varios de estos congresistas y senadores han tenido encuentros con la comisión hondureña formada por empresarios, diputados, ex cancilleres y ex presidentes que permanecen en Washington para aclarar los hechos del 28 de junio.
Unos 17 congresistas y senadores enviaron una carta a Hillary Clinton, secretaria de Estado de EUA para solicitar que se reuniera con esta comisión.
En el cono sur
La crisis en Honduras también afecta y divide algunos países en América del Sur.
En publicaciones internacionales se afirma que el presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, tuvo algunas discrepancias con la presidenta de Argentina, Cristina Kirchner.
Al parecer, Vázquez rechazó la invitación de Kirchner para integrar la comitiva oficial que pretendía acompañar a Zelaya de vuelta a su país, por considerar que esa tarea corresponde a la OEA y para evitar una puesta en escena internacional que podría considerarse desatinada.
Fuentes oficiales argentinas expresaron sorpresa por esas versiones y señalaron que Kirchner y Vázquez mantuvieron dos conversaciones telefónicas y “en momento alguno” el presidente uruguayo manifestó diferencias con Argentina. En este país, la oposición vertió profundas críticas porque Kirchner se marchó a una aventura por Centroamérica, en lugar de atender los problemas de gripe A, que ya ha cobrado varias víctimas.
