Honduras
Lo apodaron el “Loco”, para algunos porque le sacó el machete a un presidente del Vida, pero quienes lo conocimos más a fondo decimos que la verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma; el fútbol debe recordar así a Roberto González Ortega.
El técnico se mantiene en estos momentos armando su mejor estrategia para ganarle días extras a la vida, aunque los médicos dicen que es cuestión de semanas, “quiero vivir, sé que todos debemos morir, pero quiero vivir, estoy luchando por vivir”: repitió ayer esa frase cuando lo entrevistamos por teléfono hasta Charlotte, Carolina del Norte, donde lucha contra el cáncer de próstata.
González Ortega tiene 65 años y nació en Tegucigalpa, pero hizo carrera en La Ceiba, donde se le reconoce como el técnico campeón del Vida en 1981 (“Campeón” Amaya dirigió los últimos partidos), el que logró el ascenso del Victoria en 1976 y el hombre que intentó salvar del descenso al Sula de La Lima en 1984.
Toda esta parte de la historia es la que ahora repasa con alegría, postrado en una cama, a veces pasando los días sin poder pronunciar palabra, “hoy me siento contento por esta llamada. Así puedo saludar a la gente de Honduras”, dijo el controversial González Ortega.
El exentrenador hondureño de la Preolímpica del 83 tiene innumerables anécdotas, aunque la más recordada es la del machete mostrado al directivo rojo Rafael Jaar para ponerle fin a una discusión acerca de la conformación de la delegación del club para un partido.
El asunto no pasó a más, sólo fue una de esas locuras de González Ortega, que se fue a Estados Unidos a finales de los 80 y prefiere seguir allá en sus últimos días para no ser carga de su familia en Honduras.