Paraíso terrenal cautivador

Relajación
Existen aguas tan cristalinas como las de esta indómita joya dominicana.
Hay que cerrar los ojos, respirar profundo y pensar en un paraíso terrenal para descansar...

Hay que cerrar los ojos, respirar profundo y pensar en un paraíso terrenal para descansar. Si la imagen de una playa desierta con mar turquesa y arena blanca llegara a la mente, entonces Punta Cana es la respuesta.

Apenas se pone un pie en este cabo de República Dominicana y el Caribe se cuela sin permiso por todos lados. Una bocanada de aire cálido y húmedo y la música de perico ripiao en el aeropuerto logran que se olviden las horas de viaje a cuestas.

El acordeón, la tambora y el güiro acompañan el paso por Migración y Aduana. Es fácil descubrirse bailando discretamente merengue aún con el equipaje en mano. La alegría del ritmo dominicano se ha contagiado: Bienvenido a la isla.

Punta Cana es el imán turístico de República Dominicana, recibe más turistas que la capital, Santo Domingo. Asentado en campos de caña y zona de manglares, este rincón comenzó a poblarse cuando estadounidenses y canadienses que trabajaban en los ingenios azucareros corrieron la voz de este idílico paisaje, en la década de los 70.

A partir de entonces, personalidades dominicanas, como el diseñador óscar de la Renta, y extranjeras, como Shakira, Sharon Stone y Brad Pitt, construyeron sus mansiones de descanso con vista al mar. Al mismo tiempo, varios empresarios levantaron inmensos y elegantes ‘resorts’ con todo incluido.

El Gobierno considera esta área como tesoro nacional por la riqueza de flora y fauna, además por el entorno natural que aquí se aprecia.
El litoral se extiende 50 kilómetros, y la parte de playa más bella es la de Bávaro-Punta Cana. Playa Macao es la joya de la corona.

Una vez hecho el registro en el hotel, hay que comprobar la fama internacional del cabo con una larga caminata a la playa. No hay nadie alrededor, así que la dirección se elige sin preocupaciones.

Veinte minutos más tarde, una silueta se vislumbra a lo lejos. A escasos metros de distancia, un hombre de tez morena saluda a gritos: “María, ¿cómo está?”

Antes de aclarar que no eres María, él ya empezó la conversación: “Si no te llamas así, debo aclarar que aquí todos somos María y Juan, mucho gusto”... y extiende la mano esbozando una amplia sonrisa.

Se trata de un vendedor que carga pinturas al óleo y joyería de plata con piedras de ámbar y larimar, también hay con pedazos de concha y cáscara de coco. Difícil resistir la tentación de comprar un anillo, pero a cambio obtienes consejos de qué otros lugares visitar en la isla.

Así, dos pueblos: uno el más antiguo del país, y otro de estilo medieval y una isla en la misma provincia de Altagracia completan estos días en el paraíso. Hay que moverse al compás del merengue. Aquí se canta y baila a la menor provocación, por eso hay clases por doquier; en restaurantes, bares y hoteles promueven el movimiento rítmico de hombros, cadera y pies.

El merengue surgió en el siglo 19 en la capital como una manera de expresión que hablaba de la realidad social. Ahora este género está dedicado principalmente a los “papichulos” y “mamilindas”. Sin embargo, las noches en las discotecas de Bávaro y Verón, pueblos más cercanos a Punta Cana, también se escucha son, salsa, bachata, pop y reguetón.

22/03/2011
Redacción
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