Honduras
Olimpia y Motagua no se hicieron daño en la edición 191 del clásico capitalino que ayer terminó igualado 1-1 en un encuentro con trámite regular, intermitente, en ocasiones emocionante y a veces de accionar lento.
La ausencia de las figuras que faltaban por los llamados a la Selección por la fecha Fifa no fue notable. Las escuadras capitalinas salieron con el elenco que tenían y así se enfrentaron al duelo.
Primitivo mandó a la cancha un equipo que tenía cara de alternativo, con los jóvenes Mondragón y Ronald Martínez tratando de transformar el mediocampo en el generador del juego ofensivo motagüense.
Pero la fórmula que quiso utilizar Maradiaga no le daba resultado. Martínez no aprovechó su talento en el manejo del balón y jamás encontró un espacio para los delanteros.
A los 28 minutos, el recién llegado de una fallida prueba en Escocia, Georgie Welcome, quiso probar su cañón y envió un disparo desviado del arco de Escober.
Motagua insistía por los flancos. El juvenil Mondragón fue poco a poco recostándose por el lado derecho, ganando balones y distribuyendo con buen sentido la pelota.
Así nació a los 31 una jugada que el árbitro central Benigno Pineda le anuló bien a Welcome, quien recibió con la mano y con un zurdazo la mandó al fondo, pero el esfuerzo en la gran jugada fue estéril.
Olimpia no dejó que su rival se le encaramara. Salió convencido de que podía hacerle daño y, luego de arremetidas por todos lados, al fin llegó un centro justo a la cabeza de Copete, pero el colombiano la estrelló en el horizontal.
Bruschi era el más peligroso, el que siempre hacía ver mal a los defensores azules y, en una gran jugada por la izquierda, centró, pero Copete no llegó a tiempo y no pudo conectar con el marco a su disposición.
Las regaderas esperaban a ambos equipos, pero Maradiaga ya tenía en mente y al medio tiempo escribió en el pizarrón las fallas del equipo y llevó a cabo la operación para cambiar de táctica.
Primitivo hizo ingresar a Amado Guevara por Ronald Martínez y a Mauricio Weber por Rubén Rivera. Los juveniles no resultaron como lo esperaba su entrenador.
El cambio táctico le funcionó al DT motagüense. La experiencia de Amado aprovechó la ausencia por expulsión de Walter Hernández en el primer tiempo y supo manejar el tiempo y el espacio en la mediacancha azul. El “Lobo” daba la pauta de los movimientos y Weber puso velocidad y dinámica.
Charles Córdoba falló una clara y sin portero a los 58 minutos. Maradiaga no lo soportó y le dio oportunidad al brasileño Marcelo Cabrita, con quien pretendía ser más contundente.
Con el Motagua encima, Olimpia aprovechó la velocidad de Ramiro Bruschi y le asestó un mortal contragolpe después de un gran pase de Rigoberto Padilla al espacio, encaró a Donaldo Morales, lo dejó en el camino y sentenció de zurda. Gran jugada de los blancos y a los 67 minutos los merengues ya estaban arriba en el marcador.
Motagua siguió encima y la tranquilidad que le daba la ventaja a Olimpia era notable. Eso los llevó a correr un riesgo y estar en peligro al límite y fue así como Motagua alcanzó la igualada en el marcador.
A los 76 minutos, el uruguayo Mauricio Weber volvió a hacer su faena y por enésima vez ganó la línea de fondo. Envió el centro para que Georgie Welcome impusiera su físico ante Johnny Calderón y con un potente martillazo de cabeza mandara el balón al fondo del arco olimpista para poner la algarabía de la afición azul.
Motagua lo intentó un par de veces más. A los 82, Guevara con un tiro libre estremeció el larguero con un derechazo. Al final, el clásico no fue para nadie y la repartición de un punto fue justa y merecida.
