Honduras
Una temporada para el olvido y una tarde inolvidable.
Ramón Núñez despertó del letargo en el que estuvo en esta temporada y jugó un gran partido en la primera final que define al campeón del fútbol hondureño del torneo Clausura 2010.
El “Principito” volvió a ser el exquisito jugador que nos enamoró con su fútbol y que deleitaba a quien alcanzaba a verlo.
Danilo Turcios salió de una enfermedad y se le hizo difícil tomar las riendas del conjunto blanco, pero su ausencia en el partido no se notó, ya que Núñez manejó el encuentro a su antojo y qué manera de hacerlo.
Núñez participó en las tres anotaciones en el partido. En el primer tanto, después de cazar un centro de Everaldo Ferreira, vio bien situado a Tilguath y, como quien le da un caramelo a un niño, le mandó un excelente pase a su compañero en el mediocampo. Tilguath definió de zurda.
En el segundo tanto ganó yardas con balón en pie y habilitó al Ro-Ro para que llegara sólo a tocarla y mandarla al fondo.
En el tercer y definitivo gol también le dio un pase fantástico a Roger Rojas para que sellara el triunfo albo.
Fueron tres grandes asistencias del volante nacido en Tegucigalpa que lo ponen como el mejor del juego, encima de que Ro-Ro marcó un doblete.
El fútbol prolijo volvió a salpicarle los pies al mediocentro olimpista, que tuvo que tragarse muchas críticas a lo largo del campeonato porque su nivel distaba del que suele mostrar.
Los aficionados seguramente olvidarán las malas tardes y noches que les hizo pasar Núñez con su falta de buen fútbol a lo largo del torneo.
Para los hinchas olimpistas haber llevado a su equipo a un triunfo frente a su acérrimo enemigo Motagua y en una final no tiene precio y se puede decir que el “Principito” se redimió con la hinchada blanca.