Honduras
El presidente del Olimpia, Rafael Ferrari, habla de una reestructuración del conjunto merengue. Ferrari también se refirió al porqué aún no tiene una sede el club y muy pronto espera contruir la “cueva del León”.
El mandamás de los albos asegura que sueña con volver a un Mundial de Clubes y en una próxima ocasión si quiere jugarlo.
Entre el ajetreo de la Teletón y antes lo de la Selección Nacional, Ferrari siempre se da tiempo para pensar en uno de sus grandes amores y soñar en volver a convertirlo en el equipo que hizo estragos en los años ochenta donde conquistó grandes logros.
¿Le hace falta algo por hacer con Olimpia?
Volverlo a clasificar a un mundial de clubes, como en 2000. Aquella vez calificamos, pero Fifa lo suspendió por razones económicas; así que la meta es volverlo a clasificar y jugarlo.
La gente del club critica la falta de sede y estadio.
La sede ha sido un problema triste. Entre el gobierno de Rafael Callejas y la presidencia de Carlos Flores en el Congreso logré que se nos donara un terreno en Mateo, pero Medio Ambiente nos negó el permiso de construcción. Olimpia tiene el dinero, es el único club que todavía tiene la plata que repartió la Liga después de vender un terreno en los años ochenta, lo tengo en una cuenta bancaria y ahí lo dejé pensando que pronto haríamos la sede; pero desgraciadamente las directivas de antes no tuvieron la visión de comprar un terreno en Tegucigalpa y ahora encontrar dos manzanas de tierra en la capital, a precios accesibles y que tengan agua, es difícil.
¿Entonces Mateo está descartado?
Hace un año hicimos una nueva propuesta: hacer canchas, camerinos y, para no contaminar, poner sanitarios portátiles y contratar una empresa que, a diario, los limpiara. Hasta el día de hoy no hemos tenido respuesta. Lo que pienso es que hay alguien ahí que está obstaculizando esto porque se trata de Olimpia.
¿El estadio también pasa por ese tema?
También. Acá no hay terrenos, el único es el de la Universidad, donde en una ocasión quisimos hacerlo. El año pasado, Olimpia y Motagua propusieron al Congreso que se nos concesionara el estadio Nacional por treinta años, a cambio de remodelarlo, pero ahí el que se opuso fue el sindicato de la Conapid; entonces acá no hacen ni dejan hacer.
Usted, que formó aquel equipazo de los ochenta conoce muy bien la mística del León. ¿Ha perdido grandeza el Olimpia de hoy?
Tengo que reconocer que la salida de Wilson, Maynor y Thomas ha dejado un hueco difícil de llenar, así que hoy estamos en esa transición donde tenemos que reconstruir el club, darles más participación a los jóvenes. Lo que pasa es que los olimpias quieren ganar todos los títulos y eso no es posible ni debe ser así, porque los seguidores de los otros equipos también tienen el derecho de alegrarse. Es necesario no ganar todo el tiempo, pero tampoco dejar de ganar mucho tiempo.
¿Futbolísticamente le gusta este Olimpia?
Sí, cómo no, lo que pasa que a veces los técnicos plantean los equipos de alguna manera que el partido no se ve agradable; aunque, al final, se consiguen los resultados. El fútbol es ganar títulos, es la realidad, jugar bonito o feo no importa.
Aunque usted acostumbró a la afición a ganar jugando bonito.
Sí, así es, yo entiendo la exigencia de la afición, pero creo que vamos a retomar esa ruta, tenemos que hacer cambios a partir de 2010, vamos con nuevos valores y en un año o en año y medio volverán a ver al Olimpia que gusta.
¿Se viene una de esas sorpresas como las que casi siempre da en diciembre: un fichaje bomba, un DT extranjero?
Pues pudiera ser, en estos días tomaremos decisiones importantes.
¿Qué siente cuando ve jugar al Olimpia en un estadio Nacional vacío?
Tristeza. Cuando organizábamos las cuadrangulares de la Concacaf en los ochenta, los directivos visitantes me preguntaban cómo hacía para llenar el estadio y yo les decía que la clave es tener equipos ganadores. Nunca en mi historia con Olimpia había vivido siete déficits.
¿Cree que la gente no llega por el mal espectáculo?
No creo, porque cuando fuimos tricampeones jugábamos bien y no pasábamos de tres mil fanáticos. Ya días le vengo diciendo a la Liga que en Tegus no se puede jugar en la noche, aparte de la violencia y la economía, la ciudad es muy complicada. Imagínate llegar y salir del estadio para alguien que vive en la zona sur; para el domingo a la tarde sí no encuentro excusas. Quizá se deba a la competencia que hay de las compañías de cable, que te transmiten partidos de España, Italia y Sudamérica.
¿Qué hará Olimpia para que la gente regrese a los estadios?
Primero que todo, armar un equipo ganador. Repito, dentro de un año o un año y medio lo veremos de nuevo, no puede ser que un clásico capitalino de semifinal, que antes llevaba 25,000 personas, ahora sólo reporte siete o doce mil; luego, ya que no quieren concesionar el estadio, pedimos que la Conapid invierta y le dé comodidades a las mujeres, porque ése es el sector que hay que atraer.
¿La transición será con jóvenes, pero sin pedirles títulos?
Sí, así será, sin exigir títulos ni a los jugadores ni a los entrenadores, porque el problema es que el técnico a veces no se arriesga con jóvenes porque quiere asegurar la copa para seguir en el banco.
¿Qué se le viene a la mente cuando le mencionan el nombre de Wilmer Velásquez?
El símbolo del Olimpia que nos hará mucha falta y que, separadamente del goleador que ha sido desde joven, asumió el liderazgo gracias a un carisma que no tiene todo el mundo.
Ha surgido una polémica en relación con el retiro de la 11.
Yo no sabía que en el 82 la directiva había decidido quitar la camiseta 11 cuando se retiró Jorge Bran. En el curso del tiempo le asignaron la 11 indebidamente a Wilmer, pero a mí nadie me lo había dicho.
¿Y la 9 se retiró después de la salida de David Suazo?
No, no se retiró. Yo se la puse a él ante las cámaras de TV previo al debut contra Motagua. El otro mes voy a ponérsela a alguien más por ahí, un juvenil; así que esperen esa sorpresa muy pronto.
