Honduras
Durante la semana dijo que quería ser campeón con el Olimpia, pero nunca se imaginó que definiría con soberbio cabezazo la copa número 22 para el León.
El defensa Fabio de Souza en el minuto 10 del primer tiempo extra ingresó en el área luego de un centro de Dani Turcios y con un certero golpe de cabeza venció al portero del Real España Marcelo Macías, que por más que estiró su brazo no pudo detener el fuerte remate que terminó meciendo las redes. "Me siento bien por haberle dado el título a este gran equipo y este gol va para mi madre. Se siente un sabor especial, es sabor a victoria, a copa, a título", dijo.
El brasileño realizó una gran labor en la zona baja del plantel al neutralizar a los atacantes españolistas que insistieron en perforar el marco blanco. Al final su destacada participación tuvo su recompensa.
De Souza nunca se imaginó que se iba a convertir en la figura de esta final porque en ningún momento del encuentro se había ido al ataque y cuando decidió moverse de su área lo hizo para marcar el tanto que volvió locos a todos los aficionados blancos que colmaron el estadio Nacional.
Pero a De Souza le costó caro haber celebrado con tanta euforia su anotación, ya que el árbitro central Ricardo Zelaya le mostró dos tarjetas amarillas consecutivas y el sudamericano tuvo que retirarse de la cancha.
Con este gol, Fabio se suma a la lista de defensas que han definido un título a favor de los blancos. Ya lo había hecho Roni Morales con el tricampeonato y también Milton Palacios lo hizo en una ocasión. "Esto lo logramos por nuestro gran trabajo con este grupo y sobre todo por la unión que mostramos a lo largo del campeonato", dijo muy emocionado al final del partido.
Durante todo el torneo, Fabio se convirtió en un pilar de confianza en la zona defensiva del Olimpia, fue titular indiscutible y ayudó desde el comienzo del torneo a concluir con la obtención de otra copa para el conjunto más laureado del país.
El sudamericano será recordado por siempre por la noble afición olimpista que en cada conversación sacará a relucir el nombre de Fabio como el hombre que mató la ilusión españolista en el ocaso de un partido que parecía perdido
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