Honduras
Ante las nuevas aseveraciones de que una guerrilla encabezada por extranjeros de Nicaragua y Venezuela habría sido la autora de las últimas once muertes en el Bajo Aguán, autoridades policiales no descartan el resurgimiento de este tipo de agrupaciones.
En febrero de 2010, un informe de inteligencia militar difundido por LA PRENSA señalaba la existencia en la zona de una célula guerrillera que comenzaba a armarse. Alertó entonces del estallido de una crisis.
La confirmación de ese informe ocurrió en noviembre de 2010, cuando un fotógrafo de LA PRENSA y un oficial de la Policía fueron retenidos treinta minutos por sujetos con armas de guerra.
Sobre los autores de los asesinatos del domingo y lunes pasado, el jefe de la Policía de Colón, Julio Benítez, señaló que se “va a determinar si son campesinos en ruta armada, si son delincuentes que se amparan usando el nombre de campesinos o grupos del crimen organizado.
No puedo afirmar si hay o no grupos irregulares. Hay características, pero aún no tenemos información directa para corroborarlo. Está abierta una investigación y cuando esté finalizada sabremos a qué nos estamos enfrentando”.
Infiltrados extranjeros
El comisionado Julio Espinal, que comanda la operación fuerza de tarea Xatruch II, fue más allá.
Él atribuyó la violencia en el Bajo Aguán a “infiltrados” de Nicaragua y Venezuela que han armado y entrenado a campesinos.
“Todo eso se manejó desde el principio de esta lucha. Ahora están las consecuencias de ese entrenamiento, de esas armas que entraron en el país, armas de guerra, prohibidas, y si se encuentran en poder de personas o grupos, los vamos a someter a la justicia”.
Las acusaciones sobre infiltrados de Nicaragua y Venezuela eran frecuentes durante el gobierno interino de Roberto Micheletti, que dirigió Honduras siete meses tras la crisis política desencadenada con la destitución del expresidente Manuel Zelaya.
El comisionado Espinal prometió erradicar la violencia en el Aguán cuando se complete el despliegue de los efectivos.
Fuerza de tarea Xatruch II
Hoy comienzan a llegar los contingentes policiales y militares que formarán parte de la tercera fuerza de tarea que se instala en el Aguán.
Su misión se dividirá en varias operaciones policiales: registros, retenes, allanamientos, patrullajes urbanos y rurales y desalojos; todo enfocado en la ley, con respeto de los derechos humanos, apuntó Espinal.
Desde ayer, elementos cobras, policiales y del Ejército comenzaron a controlar puntos estratégicos, como el desvío de Braulio, señalado por las autoridades como el sector por donde pasan las armas de contrabando. Ayer comenzaron los registros minuciosos en autobuses, vehículos particulares y camiones que transitaban por todo el corredor.
Operación permanente
La fuerza de tarea Xatruch II hoy toma forma. Según Espinal, con toda la logística instalada y el trabajo integrado de todos los operadores de justicia se reducirán los hechos violentos que han dejado en tres días once personas muertas y quince heridos.
Las acciones comenzaron ayer a medio vapor debido a que el contingente es desplazado desde diversos puntos del país.
“Ayer terminamos de hacer las coordinaciones para el desplazamiento de todos los efectivos que forman parte de esta nueva operación en el Aguán. Se han definido la logística y los recursos necesarios para mantener a 600 hombres operando en las zonas críticas.
Hoy tendremos una reunión con el jefe regional de la Policía, comisionado Carlos Aguilera, en el centro de operaciones en Colón. Desde allí daremos paso al plan de trabajo establecido en la zona. Vamos a trabajar duro para garantizarle a la ciudadanía que no hay nada que temer”, agregó Espinal.
Desarme total
El delegado de Derechos Humanos en Colón, Juan Fraño, les pidió a los jefes policiales más control para evitar abusos de policías y militares, como asegura que sucedió en la Operación Tumbador.
Manifestó su preocupación porque en Colón circulan armas de grueso calibre.
“Colón es una zona armada. Todos sus habitantes lo saben y saben que particulares portan armas de grueso calibre: proliferan las AK-47, los fusiles, ametralladoras, miniuzis y todo tipo de armas de guerra, por lo que la violencia se extiende”.
Fraño señaló que una acción que garantizaría el fin de los problemas en la zona sería el desarme general en el departamento. “Algo vital es la prohibición de polarizar los vehículos porque muchos se usan para cometer hechos delictivos”.