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Catrachos hacen la diferencia en Gran Caimán

Para los puestos de mando, generalmente, se contrata a caimaneses o empleados traídos de Europa o Cánada; no obstante, varios hondureños han demostrado su gran capacidad
05.04.11 - Actualizado: 06.04.11 03:25am - César André Panting, Enviado Especial LA PRENSA: redaccion@laprensa.hn

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Islas Caimán,

Islas Caimán

Los hondureños que han logrado obtener una visa de trabajo para ir a las Islas Caimán encontraron una puerta para mejorar sus vidas, su situación económica, cumplir sus aspiraciones y también los de sus seres queridos. Pero para lograr el ansiado éxito se necesita mucho esfuerzo, dedicación, perseverancia y disciplina.

Los compatriotas que se han destacado en este territorio caribeño vencieron las barreras del idioma y tuvieron que demostrar ser igual o más capaces que los mismos caimaneses, europeos o canadienses, que por lo general son quienes ocupan los puestos de mando y decisión en las empresas y negocios de esas islas.

El sacrificio tiene recompensa

Uno de los mejores ejemplos de lo que se puede lograr con determinación es el de Griscela Ebanks. Ella llegó hace 17 años a las Islas Caimán, lugar adonde comenzó haciendo tareas básicas; ahora se desempeña en un importante puesto de mando en una prestigiosa empresa.

“Trabajo en una compañía que se especializa en transferencias de dinero de un país a otro. Puedo decir que tenemos captado el 80% del mercado de hondureños que envían remesas desde aquí a sus familiares”, comentó Ebanks.

La hondureña relata que no fue fácil hacerse de un lugar importarte pero que lo consiguió a base de trabajo duro.

“Cuando llegué era la que me encargaba de hacer un café, ir a traer cosas y hacer ese tipo de tareas; pero fui poco a poco pasando por varias plazas y eso me permitió conocer cada puesto de la empresa en que trabajo. Ahora me han dado una responsabilidad más grande, porque es necesario, para un jefe conocer la empresa en que labora. Incluso podrían traer a alguien muy capaz y preparado desde otro país, pero no tiene sentido poner a una persona de jefe de una vez, ya que no sabrá cómo es el funcionamiento del lugar que se le asigna para dirigir”, consideró la hondureña.

Aunque ir a las Islas Caimán es una gran oportunidad de superación, Ebanks cree que es más importante la cercanía con la familia y la buena crianza de los hijos.

“Hay ventajas y desventajas para los que salimos del país, pues los que estamos aquí venimos con el mismo propósito de salir adelante y de ayudar a nuestras familias. Pero para algunos el precio a veces les sale demasiado alto, especialmente para aquellas personas que dejan hijos y se pierden de ver el crecimiento de sus pequeños y de estar en los momentos especiales con ellos.

En esos casos yo creo que no vale la pena, si se trata de dejar tu familia y tus hijos. Pienso que si antes de venir yo hubiera tenido niños no hubiera hecho este viaje porque nada puede pagar el precio de dejar a tus hijos y perderte de lo mejor de sus vidas”, expresó Griscela.

A pesar del éxito extraña Honduras

La hondureña es feliz con lo alcanzado, pero extraña su terruño. “Claro que extraño a Honduras, siempre hace falta la casa, la comida, los amigos y los familiares; se extrañan muchas cosas; aunque yo ya tengo mi vida hecha aquí y tal vez por eso podría ver esta situación de otra forma. Siempre se piensa en el país de uno”, aseguró.

A pesar de todas las ventajas que ofrecen las Islas Caimán, Griscela cree que es más bonita la vida en Honduras.

“Aquí en Caimán se vive en rutina, te levantas y vas a trabajar, luego vuelves en la noche y quizá tienes un rato para estar con la familia.

Pero es diferente en Honduras porque tenemos calor humano y eso es más bonito. El solo hecho de estar un domingo con tus seres queridos y sentarte a tomar café por la tarde hace la diferencia, es algo que aquí no pasa. Por eso digo que siempre se extraña el país donde uno nace”, comentó Ebanks.

Según la opinión de la ceibeña, las personas que tienen hijos deben pensarlo bien antes de viajar en busca de un empleo al extranjero.

“A veces la gente se pregunta por qué los jóvenes terminan tomando malos caminos o se meten en drogas, cuando la respuesta está en los mismos padres que dejan a sus hijos cuando éstos son muy pequeños y a cargo de personas que no les prestan el mismo interés y amor que sólo un padre puede brindar a sus niños”, dijo.

Apasionada del carnaval ceibeño

Ebanks no olvida a su país, ni el amor que siente por la tierra donde nació, por esto se esfuerza para mantener un vínculo permanente con Honduras. Prueba de ello es que año tras año hace participar una carroza en el carnaval de La Ceiba.

“Ya es una costumbre para mí hacer que una carroza participe en el carnaval de La Ceiba, los últimos años hemos ganado por mostrar ideas distintas.

En mis carrozas no se suben sólo modelos, sino todo aquel que quiere participar y contribuir con su aporte, porque para mí el carnaval es para todos, sin importar su condición física o su apariencia. Por otra parte, espero que en un futuro nuestras autoridades sepan sacar más provecho de este evento porque el carnaval ceibeño ya ha llegado a los niveles de los más importantes del mundo”, consideró Griscela.

Más historias de triunfo

Ernesto Cruz es de Tegucigalpa y ya ha cumplido cinco años de vivir en las Islas Caimán, trabaja en una tienda de alquiler de videos y venta de ropa, ha logrado establecerse y ahora vive “el sueño caimanés”.

“La vida es tranquila aquí, uno sale del trabajo y regresa sin problemas, la isla es muy bonita y tiene de todo, es por eso que a los turistas les fascina tanto venir. Yo por mi parte trabajo muy duro para poder ayudar a mi familia”, relató Cruz.

A pesar de todos los beneficios que le ha brindado trabajar en Gran Caimán, el capitalino siente nostalgia cuando recuerda a su país.

“Es diferente vivir aquí porque es una isla muy pequeña. Uno viene a ahorrar, mandar dinero a su familia y pagar las cuentas; pero para salir a divertirse es algo caro y además en un mes ya se conoce todo en Islas Caimán; no es como en Honduras adonde hay tantas cosas que hacer. Por ejemplo, viviendo en La Ceiba uno puede irse un domingo a Sambo Creek, al Cangrejal, a San Pedro Sula, a El Progreso y tantos otros sitios; mientras que aquí no es así porque no hay tanto sitio que visitar. Yo no cambiaría a mi Honduras por esta isla”, expresó el hondureño.

Gracias al trabajo en Caimán, Ernesto está asegurando su futuro y ya tiene planeada una fecha para regresar.

“Me encantaría regresar a mi país y espero dentro de dos años poder hacerlo. Mi meta es terminar de pagar mi casa y volver; yo vine porque no encontraba trabajo en Honduras”, contó Cruz.

El negocio donde trabaja Ernesto se llama Expressions y es propiedad de Bob y Kathia Connor, una pareja de hondureños que remodelaron un inmueble que estaba abandonado y ahí comenzaron su negocio.

Bob es de Guanaja y Kathia de Tegucigalpa, pero para poder poner su establecimiento primero estos catrachos tuvieron que obtener el estatus caimanés, que es lo que se conoce en Estado Unidos como la ciudadanía, ya que los extranjeros no pueden ser dueños de negocios en Islas Caimán.

Estas historias son pruebas de que todo lo que los hondureños necesitan para sobresalir son oportunidades, porque la capacidad y la determinación es lo que a los catrachos les sobra.

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