México
Quince migrantes centroamericanos que permanecían refugiados en el albergue Hermanos del Camino de Ixtepec, Oaxaca, fueron trasladados ayer a la capital mexicana para comparecer ante el Instituto Nacional de Migración y la fiscalía federal de México, luego de haber presenciado un secuestro masivo.
Mientras tanto, la Policía Estatal continúa vigilando el perímetro y el interior de la casa del migrante por las amenazas que grupos criminales como los Zetas y la Mara MS 13 han efectuado para que les entreguen a los migrantes que se encuentran en el albergue.
Ayer, 40 migrantes, la mayoría hondureños, continuaban rindiendo sus declaraciones a las autoridades para tener elementos que puedan ayudar a ubicar a las personas secuestradas por los grupos criminales.
Según las denuncias, 300 migrantes fueron asaltados y unos 50 habrían sido secuestrados por un comando el pasado 16 de diciembre cuando viajaban clandestinamente en un tren de carga rumbo a la frontera con Estados Unidos.
México aseguró ayer que hay evidencias del supuesto secuestro. La Cancillería hondureña ha empezado la comunicación con autoridades en México y ha solicitado que el secuestro sea investigado. El Gobierno mexicano anunció ayer que hará una investigación para dar con el paradero de unos 50 migrantes.
El traslado
Al mediodía de este martes, un contingente militar y policial, junto con agentes del Instituto Nacional de Migración, llegaron al albergue Hermanos del Camino para trasladar a Ciudad de México a los quince migrantes que actúan en calidad de testigos protegidos. De acuerdo con los migrantes que han dado su declaración a los representantes de derechos humanos, entre 40 y 50 personas estarían raptadas.
“Nuestro temor es que el Estado mexicano minimice o no reconozca los hechos. Hay una tendencia a cuidar la imagen en detrimento de afrontar la solución de los problemas sociales, especialmente de las personas migrantes”, manifestó el padre Alejandro Solalinde.
Las autoridades hicieron acciones conjuntas entre diversas instituciones de Gobierno estatal, Federal, así como el Ejército y personal de Migración en el área donde sucedieron estos hechos. Se buscó rescatar a migrantes centroamericanos retenidos en ese lugar desde el pasado 16 de diciembre de 2010, pero después de cuatro días no encontraron rastros de los centroamericanos.
Según el relato de los testigos, el lugar donde los resguardaron temporalmente era un sitio abandonado a unos tres kilómetros de la comunidad de Chahuites, Oaxaca. “Desafortunadamente, por haber transcurrido cuatro días no se pudo dar con el paradero de las personas secuestradas, pero el hecho ocurrió. Hay personas lesionadas, vulneradas y en riesgo. El principal responsable de hechos lamentables es el Gobierno mexicano”, enfatizó Solalinde. El religioso ha denunciado la supuesta confabulación entre policías, agentes de migración y grupos delincuenciales en el secuestro de migrantes.
“Tengo claro que lo que más afecta aquí son los funcionarios, las personas corrompidas que están en estos negocios” relacionados con acciones para lucrar contra los inmigrantes que viajan en tren a EUA, dijo Solalinde.
“Tenemos el enemigo en casa”, sostuvo el también activista y máximo responsable del albergue Hermanos en el Camino, en Ciudad Ixtepec, quien alega que la corrupción anida “sobre todo” entre agentes de corporaciones policíacas que operan en la zona.
La Comisión Nacional de Derechos Humanos estimó que los casi 10,000 secuestros que documentó en un semestre entre 2008 y 2009 habrían dejado unos 25 millones de dólares en rescates.
