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Comayagua cromática

Edificios, museos, iglesias y una vida nocturna sorpresiva son atractivos de Comayagua. No obstante, la tradición de las alfombras de aserrín permite aprender más sobre esta ciudad colonial y su gente.
10.04.10 - Actualizado: 10.04.10 06:21pm - Arturo Sosa: redaccion@laprensa.hn

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Comayagua,

Honduras

Es la cálida noche de Jueves Santo en la colonial Comayagua, pero ninguno de los presentes en la plaza de la catedral está dispuesto a ir a casa. Las calles saben a fiesta, pláticas amenas y música preceden el momento que todo comayagüense ha esperando por un año.

Esta noche, Comayagua literalmente no dormirá y minuto a minuto dará forma a una tradición que la ha hecho muy famosa: las alfombras de aserrín.

Entre diez y veinticinco personas trabajan nueve horas desde la medianoche en cada alfombra que poco a poco cobra vida y aún el cansancio no hace mella en las caras presentes, en su mayoría jóvenes. Es un honor para todos involucrarse. Cada evento de esta semana se vuelve multitudinario fácilmente y las alfombras son una de las atracciones principales.

Se comienza en una simple hoja de papel en la que se dibuja el diseño de la alfombra. El proceso se complica más cuando abundantes pliegos de cartón se cortan con exactitud para formar un molde gigantesco que duplica la imagen en el asfalto de la calle. Muchos sacos con aserrín se tiñen laboriosamente con añilina en colores que van desde el rojo, morado, amarillo y verde hasta el azul e hipnotizan el ojo de los observadores.

Todo se prepara con semanas de adelanto y los mensajes que se escribirán son escogidos con anticipación por la Iglesia. Cada año se escoge un tema diferente. Impresionante es sentir que cada una de las alfombras está elaborada con mucha dedicación y fe para cumplir el propósito de esparcir por todas las calles de Comayagua un mensaje evangelizador y agradecer el sacrificio de Cristo durante el vía crucis, proveyendo un noble camino para la imagen.

La tradición puede rastrearse hasta principios de 1960, cuando doña Miriam Mejía de Zapata hizo una pequeña alfombra con la figura de un cordero en honor al retorno del obispo. Desde entonces la costumbre no ha cesado y ha adquirido más popularidad en los últimos años. Cada alfombra se hace típicamente en la calle por donde pasará la procesión del vía vrucis. Familias o grupos organizados de parroquias las producen. Hay clanes muy afamados por sus llamativos tapetes, como los Bardales o los Enríquez Boquín.

Nunca había tenido la oportunidad de presenciar las alfombras y en ese momento comprendí la majestuosa experiencia que estaba dejando ir. Comayagua no ofrece playa, sino tradiciones profundas y hermosas. Vaya a Comayagua en la semana mayor. Acérquese a platicar con las familias que producen alfombras y verá cómo lo reciben bien y hasta puede que lo dejen participar, experimentando también la bendición que ellos sienten.

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Cientos de viajeros y locales se reúnen desde la noche hasta el amanecer para ver las regias alfombras que pueden tener las dimensiones de una calle.
Cientos de viajeros y locales se reúnen desde la noche hasta el amanecer para ver las regias alfombras que pueden tener las dimensiones de una calle.

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