Honduras
Es la cálida noche de Jueves Santo en la colonial Comayagua, pero ninguno de los presentes en la plaza de la catedral está dispuesto a ir a casa. Las calles saben a fiesta, pláticas amenas y música preceden el momento que todo comayagüense ha esperando por un año.
Esta noche, Comayagua literalmente no dormirá y minuto a minuto dará forma a una tradición que la ha hecho muy famosa: las alfombras de aserrÃn.
Entre diez y veinticinco personas trabajan nueve horas desde la medianoche en cada alfombra que poco a poco cobra vida y aún el cansancio no hace mella en las caras presentes, en su mayorÃa jóvenes. Es un honor para todos involucrarse. Cada evento de esta semana se vuelve multitudinario fácilmente y las alfombras son una de las atracciones principales.
Se comienza en una simple hoja de papel en la que se dibuja el diseño de la alfombra. El proceso se complica más cuando abundantes pliegos de cartón se cortan con exactitud para formar un molde gigantesco que duplica la imagen en el asfalto de la calle. Muchos sacos con aserrÃn se tiñen laboriosamente con añilina en colores que van desde el rojo, morado, amarillo y verde hasta el azul e hipnotizan el ojo de los observadores.
Todo se prepara con semanas de adelanto y los mensajes que se escribirán son escogidos con anticipación por la Iglesia. Cada año se escoge un tema diferente. Impresionante es sentir que cada una de las alfombras está elaborada con mucha dedicación y fe para cumplir el propósito de esparcir por todas las calles de Comayagua un mensaje evangelizador y agradecer el sacrificio de Cristo durante el vÃa crucis, proveyendo un noble camino para la imagen.
La tradición puede rastrearse hasta principios de 1960, cuando doña Miriam MejÃa de Zapata hizo una pequeña alfombra con la figura de un cordero en honor al retorno del obispo. Desde entonces la costumbre no ha cesado y ha adquirido más popularidad en los últimos años. Cada alfombra se hace tÃpicamente en la calle por donde pasará la procesión del vÃa vrucis. Familias o grupos organizados de parroquias las producen. Hay clanes muy afamados por sus llamativos tapetes, como los Bardales o los EnrÃquez BoquÃn.
Nunca habÃa tenido la oportunidad de presenciar las alfombras y en ese momento comprendà la majestuosa experiencia que estaba dejando ir. Comayagua no ofrece playa, sino tradiciones profundas y hermosas. Vaya a Comayagua en la semana mayor. Acérquese a platicar con las familias que producen alfombras y verá cómo lo reciben bien y hasta puede que lo dejen participar, experimentando también la bendición que ellos sienten.
