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Si políticos no cambian vendrán más Zelayas

Kevin Casas-Zamora, politólogo y ex vicepresidente de Costa Rica, resalta la urgencia de atender la desigualdad social
23.08.09 - Actualizado: 24.08.09 02:16pm - Germán Briceño: german.briceno@laprensa.hn

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San Pedro Sula,

Honduras

Descuelga el teléfono y con tono tranquilo, hablar pausado y analítico y con la serenidad que le da ver la crisis hondureña desde The Brookings Institution en Washington, el ex vicepresidente de Costa Rica, abogado y politólogo Kevin Casas-Zamora accede a hacer para LA PRENSA su análisis sobre lo producido y lo que vendrá en Honduras.

Su mensaje es claro y va para los políticos, principalmente los candidatos presidenciales: hay que generar políticas para “cerrar la desigualdad social” y evitar que una crisis similar se repita.

¿Qué enseñanzas va dejando esta crisis política?

Da la impresión que el sistema presidencial es todavía más rígido que en el resto del hemisferio. Los actores políticos hondureños deben analizar ese diseño político, constitucional e institucional, ya que se ha mostrado que las rigideces de la Constitución crean problemas serios. El hecho de que no haya un proceso de enjuiciamiento político es otra carencia. Se debe aprovechar la coyuntura, durante la campaña y las elecciones, para alcanzar acuerdos que logren esa modificación.

La segunda lección es que para los Presidentes es importante tener legitimidad por origen y por ejercicio. Es muy importante que un gobernante sea electo democráticamente, pero también que ejerza el poder de esa manera, lo cual implica límites y vocación de negociar y transigir. Creo que de eso se le acusa al ex presidente (Manuel) Zelaya, de no haber sido capaz de ejercer la Presidencia democráticamente, pese a que su origen era indiscutiblemente democrático. En el caso de (Roberto) Micheletti, el reclamo es que no tiene legitimidad por origen democrático.

La tercera conclusión es que Honduras tiene problemas muy serios de exclusión social y de mala distribución de la riqueza, y mientras los gobernantes no hagan un esfuerzo consistente y serio para bajar esas diferencias, el populismo va a seguir siendo una tentación permanente.

Entonces no ha pasado el peligro del populismo...

El país saldrá de la crisis con las elecciones de noviembre, y por ahora salieron de los problemas generados por el gobierno de Zelaya; pero mientras la situación social siga siendo lo que es, el populismo sigue siendo una tentación permanente. Salieron de este Zelaya, pero no de los zelayas que puedan salir en el futuro, sobretodo si además el sistema de partidos políticos entra en una situación de crisis, de fragmentación y de involución. El riesgo de más zelayas es muy alto.

¿Se están debilitando los partidos tradicionales?
Creo que las opciones políticas tradicionales han entrado en crisis en toda la región. No puedo garantizar que vaya a pasar eso en Honduras, pero los partidos tradicionales deben poner las barbas en remojo porque dudo mucho que estén exentos. Los partidos hondureños toda la vida se han estado fragmentando por medio de varias corrientes internas; pero si eso se traduce en una desbandada, es un peligro.

¿Ese fraccionamiento puede dar espacio a la aparición de personajes como Zelaya?
Sí claro. La crisis de los partidos como instituciones, cuando la gente empieza a decir que los partidos no sirven para nada abre la puerta a que aparezcan los caudillos “salvadores de la patria”.

Desde ese punto de vista cuál es el mensaje para los candidatos

Los candidatos deben reconocer que la crisis que atraviesa Honduras requiere una introspección política. Esto no tenía que pasar y pasó.

Ojalá se realice la revisión de la arquitectura constitucional para que se den incentivos que hagan más probable el diálogo, la negociación política y la solución razonable en tiempos de crisis. Ojalá se den cuenta que no vale la pena retroceder a la época en las que las Fuerzas Armadas eran los grandes árbitros en las disputas entre la élite civil y política. Ojalá los políticos hagan un compromiso para nunca usar a las Fuerzas Armadas para dilucidar sus diferencias.

El segundo mensaje debe ser de reconciliación. Quien gane las elecciones tiene una tarea importante para bajarle el tono al tema político, de reducir la polarización existente y de luchar con los grandes y urgentes retos que tiene Honduras en su camino al desarrollo. Lo otro es que los políticos tengan conciencia de que mientras no hagan algo consistente y visible para disminuir los niveles de exclusión social vendrán otros zelayas y cada vez más radicales.

¿La campaña es el momento para oír propuestas políticas de fondo?

Las elecciones en todas partes, en diferentes grados, son tiempos de efervescencia que generan casi inherentemente un ambiente poco propicio para tener discusiones muy elevadas. Sin embargo, no hacer propuestas es un problema; pero es todavía peor hacer propuestas irresponsables que no se puedan cumplir. Eso le ha dañado a los sistemas políticos en Latinoamérica, ha erosionado el nivel de apoyo a la democracia y le ha hecho un daño a los partidos tradicionales de todo el continente.

¿La gente debe dejar de votar por colores y hacerlo por propuestas?

Los electores son lo que son. La forma en que se toman las decisiones políticas son muy complejas. La gente es distante a la política y tiene poco tiempo para ella porque viven resolviendo sus problemas económicos o familiares. Hay una franja crítica, pero es la minoría.

Rara vez la gente vota por propuestas muy elaboradas. Lo importante a la hora de emitir el voto es que un candidato inspire confianza para delegarle el ejercicio de la tareas públicas dentro de ciertos límites y que permita el control de los órganos encargados.

¿Qué opina de Zelaya?

Actuó con una profunda irresponsabilidad en muchas formas. Tengo la impresión de que es un hombre que un buen día se levantó y sintió que quería ser un gran reformador social como Ramón Villeda y sintió que para eso le resultaba útil todo el discurso del bolivarianismo, por el cual además le daban petróleo barato.

Sin embargo, tengo mis serias dudas de que Zelaya tenga esa identificación ideológica profunda con Chávez y viéndolo desde afuera, la crisis política de Honduras no se explica por la ideología sino por la perspectiva de la élite de la cercanía real o percibida de Zelaya con Hugo Chávez, que está en la esencia de esta crisis. Zelaya nunca lo entendió y llegó un momento en el que obviamente era muy difícil cambiar. Lo que encuentro raro es cómo la tradición de diálogo y baja polarización en Honduras se perdió y dio pie a esto. Por eso es importante la retrospectiva porque si no, esto volverá a pasar.

¿Acercarse a Chávez fue el error de Zelaya?

Hacerlo de la forma tan visible, disonante y poco clara como lo hizo, sin tener medida de las implicaciones. Torrijos, Lula o Bachelett lo han hecho sin meterse en problemas. Otro error fue no haber medido sus fuerzas. Zelaya no midió que él estaba en gran debilidad y orfandad política y quiso hacer cosas que no se podían hacer de esa manera.

¿Qué opina de los regresos de Zelaya?

Muy desafortunados y lo han hecho ver muy mal, y han tenido un costo político porque ha sido muy irresponsable.

¿Qué opina de Micheletti?

No lo conozco y sería muy aventurado decir algo; pero estoy seguro que tanto él como Zelaya tienen la mejor intensión para Honduras, aunque la forma en la que entienden cómo hacerlo es diferente. Ojalá Micheletti ejerza el poder con la moderación política necesaria para bajar los niveles de politización.

¿Fue un golpe de Estado?

Desde mi perspectiva es incuestionable, pero se dio dentro de una situación muy compleja y cuyas características son atribuibles a la irresponsabilidad del presidente Zelaya. Era una situación que no se veía en la región desde la década de los 60 así se le pongan todos los barnices jurídicos que se quieran. Por eso, quienes gobiernan Honduras en este momento perdieron muy temprano en ese punto porque casi 200 países dijeron que era un golpe de Estado en Naciones Unidas.

¿Por qué fue tan fuerte la condena internacional?

Tuvo que ver la forma en la que se depone al presidente Zelaya. Sigo sin entender por qué al presidente Zelaya no le hicieron un procedimiento judicial.

También hubiera sido diferente si en vez de Fuerzas Armadas se hubiera hecho lo que se hizo con la Policía. Además, en vez de sacarlo del país lo hubieran dejado en Honduras. En esta época importa tanto la forma como se hacen las cosas como el fondo.

¿Cree que la comunidad internacional perdonará a Honduras la salida de Zelaya?

Han perdonado cosas mucho peores y no tengo dudas que la relación de Honduras con casi toda la comunidad internacional se va a normalizar.

¿Las elecciones serán la solución?

En este momento es casi la única salida posible. Ojalá la comisión de cancilleres tenga éxito; pero creo que a estas alturas es muy difícil una solución negociada. Los actores claves como Estados Unidos llegaron al convencimiento de que la elección de noviembre ofrece la mejor salida a la crisis.

Estoy seguro que los países de la Alba no van a reconocer diplomáticamente a un Gobierno salido de esas elecciones, pero yo no veo a Estados Unidos haciendo eso. La comunidad internacional, excepto los países de la Alba, no tiene interés en seguir prolongando esta crisis.

¿Ha habido doble discurso internacional en esta crisis?

Lo más abundante ha sido la hipocresía. Es inexplicable cómo gente, mes y medio antes de la crisis, y en Honduras, estaban diciendo que la OEA no servía para nada por la exclusión a Cuba y que era un instrumento del imperio.

Ellos de repente convierten a la organización en el foro por excelencia en que se resuelven todas las diferencias políticas en Latinoamérica y que la condena tenía un peso indiscutible.

Es la hipocresía de la que habló el presidente Barack Obama...

Sí, Obama además se quitó con eso el problema de encima y es un punto muy válido.

¿Qué opina de que la institucionalidad en Honduras? ¿se mantiene a pesar de lo que pasó?

Es una buena cosa porque es mejor a que no funcionaran las instituciones; pero espero que eso no lleve a pensar que no se requiere ninguna reforma. Tampoco quiere decir que no hubo golpe de Estado.

José insulza-Secretario General OEA

La OEA salió muy debilitada de todo esto. El manejo de la crisis fue tremendamente erróneo, incluso desde antes que se produjera. El mensaje que dio el secretario general al ofrecer mandar una comisión para acompañar la famosa encuesta de Zelaya tuvo un efecto terrible. La OEA no ayudó a prevenir la crisis, sino que en algunos sentidos la agudizó. La OEA también tiene que analizar la forma como se manejó esta crisis y sobre cuáles van a ser lo mecanismos para revisar la Carta Democrática Interamericana que tiene problemas para afrontar estos temas.

Óscar Arias-Presidente Costa Rica

Hizo lo humanamente posible y lo mejor que se podía. Que su propuesta haya fructificado o no, no le es imputable. Creo que salió bien parado porque el solo hecho que haya sido elegido como el mediador, para él y para el país, es un gran honor.

El Acuerdo de San José partía de una base razonable, pero no bastaba acotarle el poder a Zelaya para su regreso, sino también era esencial poner distancia entre él y Hugo Chávez. Mientras eso no se hiciera era imposible una salida negociada porque era eso lo que estaba en la esencia de la crisis.

Barack Obama-Presidente EUA

Está quedando claro el enfoque de EUA hacia Latinoamérica: no se va a involucrar directamente en los problemas políticos. Tomará la posición más presentable diplomáticamente. Apoyarán, en algunos casos con algo más de retórica, la democracia; pero no van a solucionar los problemas políticos de la región. Ésos los tendremos que resolver nosotros. A EUA le interesan cosas específicas: la relación con México y Brasil, que el petróleo de Venezuela llegue a sus refinerías y temas como el narcotráfico... de ahí, nada más.

Hugo chávez-Presidente Venezuela

Chávez siente deleite en el conflicto y eso no hay que subestimarlo; pero tampoco él puede menospreciar sus problemas locales. La situación económica en Venezuela es muy complicada, está a las puertas de una contracción seria. Cuando el resto de la región aumenta la inversión pública para reactivar la economía, Venezuela hace lo contrario. Tiene además una relación tensa con Colombia y creo que ejercer influencia en CA no es prioridad.

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El ex vicepresidente de Costa Rica y analista político internacional Kevin Casas-Zamora (izquierda) señaló que el riesgo del populismo sigue hasta que los políticos resuelvan la desigualdad social en Honduras.
El ex vicepresidente de Costa Rica y analista político internacional Kevin Casas-Zamora (izquierda) señaló que el riesgo del populismo sigue hasta que los políticos resuelvan la desigualdad social en Honduras.

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